Descubre por qué en Vietnam las mujeres en moto se cubren como ninjas de la calle: sol, polvo, estética y seguridad. Historia, prendas clave y lógica práctica.
Quien haya observado el tráfico en Vietnam reconoce la estampa: un scooter pasa a toda velocidad y, al manillar, va alguien cubierto de pies a cabeza: chaqueta larga, guantes, mascarilla, gafas de sol y, a veces, un sombrero de ala ancha. Así se desplazan muchas mujeres; en tono coloquial, se las conoce como ninjas de la calle.
No es una tendencia pasajera ni un disfraz. Es rutina diaria, sobre todo para quienes dependen de la moto. La cuestión es por qué visten así.
Vietnam es caluroso casi todo el año y el sol puede ser implacable. Conducir por la ciudad implica exposición constante a la luz, al viento y al polvo. Para protegerse, muchas mujeres empezaron cubriéndose rostro, brazos y piernas: primero con telas sencillas y luego con prendas diseñadas para ello.
Así se fue armando un conjunto completo: mascarilla, guantes, mangas largas, una cobertura para las piernas y, a veces, sombrero o capucha. Sirve de escudo contra el calor, la suciedad y los humos del escape. Cuesta verlo como excentricidad cuando se piensa en el clima y el tráfico del país.
En Vietnam, el bronceado no está de moda. La piel clara se asocia con pulcritud y buen cuidado personal. Por eso, las mujeres evitan el sol siempre que pueden.
El vestuario de ninja de la calle es una forma de mantener la piel clara y suave. No es un capricho: esta apariencia se valora tanto en casa como en el trabajo.
Suelen ponerse:
una mascarilla, a veces doble,
gafas de sol,
guantes,
una chaqueta ligera de manga larga,
una falda o cubierta que protege las piernas,
y en ocasiones un sombrero o capucha.
Estas prendas se venden por todas partes: en mercados, tiendas y en internet. Las hay lisas y sobrias, pero también con flores llamativas, estampados y hasta imitaciones de marcas de moda. La funcionalidad no está reñida con el gusto.
También hay pegas. Una mascarilla ajustada combinada con gafas de sol puede reducir el campo de visión; algunas conductoras comentan que así resulta más difícil controlar la carretera. Las capas de ropa, además, pueden estorbar con el calor o en una emergencia.
En ocasiones, se eligen cascos más ligeros en lugar de modelos más robustos, con una protección menor.
En internet, este look recibe escrutinio e incluso burlas, y se ha convertido en meme. Hay quien lo considera excesivo y quien lo ve extraño. Sin embargo, detrás hay una lógica práctica: cuidar la salud, la apariencia y, en lo posible, la seguridad. A poco que se observe el día a día, esa lógica resulta difícil de discutir.
Un estudio de la Universidad de Yale señala que estas mujeres se han adaptado a condiciones exigentes —sol, polvo y tráfico intenso—. En ello hay una valentía discreta.
El fenómeno ninja de la calle no es un detalle pintoresco más. Habla del clima, de los hábitos cotidianos y de cómo la gente se cuida. Es un ejemplo vívido de cómo la practicidad termina convirtiéndose en cultura.
A quien visita el país, el atuendo puede parecerle inusual. Para quien conduce a diario, es conveniente, familiar y plenamente lógico. Mientras el sol siga ardiendo y las motos hilvanen las calles, estas ninjas de la calle seguirán cubriéndose: no por misterio, sino por pura comodidad cotidiana.