Cómo reconocer y evitar fraudes en restaurantes para turistas

Trampas en restaurantes turísticos: evita cargos ocultos
© A. Krivonosov

Aprende a detectar menús sin precios, recargos y propinas dobles en restaurantes turísticos. Consejos prácticos para evitar cargos ocultos y caer en trampas.

Cuando nos escapamos de vacaciones, la idea es desconectar, comer bien y saborear el momento. Pero a veces la cosa se tuerce: ese plato que en la foto se veía irresistible, una cuenta que engorda con cargos inesperados y un camarero que insiste en cobrar incluso algo que no pediste. En destinos muy concurridos, algunos restaurantes recurren a pequeños trucos para exprimir al visitante. Así funciona el juego y, lo más importante, cómo esquivarlo.

Menús sin precios: primera señal de alarma

Imagínate sentarte, recibir una carta impecable… y no ver precios por ninguna parte. O que el menú esté solo en un idioma que no entiendes. Así llegan las sorpresas desagradables al pedir la cuenta. Suele pasar con especial frecuencia en Japón y en Lisboa, donde a los turistas les pueden dar una carta más cara mientras a los locales les ofrecen la habitual.

Pagar por las vistas, el pan… por casi todo

Aun cuando los precios están a la vista, la cuenta no siempre está limpia. Se cuelan extras. En un restaurante del lago de Como, en Italia, hay un recargo de 2 euros por una mesa con vistas. Es poca cosa, y muchos ni se enteran de que lo han pagado.

También pueden aparecer conceptos como pan, agua, cubiertos o incluso música. A menudo no figuran en el menú, pero se espera que los cubras igual. Conviene leer con lupa: esos pequeños renglones son los que inflan el total.

Te sirven algo que no pediste: ¿hay que pagarlo?

En ocasiones, el personal trae platos no solicitados, los presenta como un detalle de la casa y luego los añade a la cuenta. También hay juegos de manos: pides un plato y llega a la mesa una versión más cara. En Venecia, a algunos turistas les cambiaron el pedido y después les pidieron pagar el reemplazo más costoso. Si algo no cuadra, señalarlo a tiempo evita discusiones al final.

La propina es opcional… salvo cuando no lo es

En algunos países, como Estados Unidos o en Europa, puede que el cargo por servicio ya esté incluido en la cuenta, y aun así el personal espere un extra encima. Así es como se termina dejando propina doble. Y si no te fijas en esa línea, rara vez alguien te lo va a recordar.

Un descuento prometido que no lo es

Si alguien te aborda en la puerta con una oferta especial o un “descuento”, conviene levantar una ceja. Suele ser un anzuelo. En Roma, a los turistas se les promete un almuerzo por 10 euros, pero la cuenta puede trepar a 30 cuando se suman agua, pan y un postre “opcional”. Ese viejo truco de atraer con un precio llamativo y completar con añadidos no pierde vigencia.

Cómo no caer en la trampa

— Pide siempre una carta con precios.

— Elige restaurantes un poco alejados de las grandes atracciones.

— Antes de pagar, revisa la cuenta con calma. Si algo no está claro, pregunta.

— Lee reseñas con antelación.

— No dudes en rechazar un plato si te lo intentan imponer.

En resumen

Las vacaciones deberían tratarse de alegrías, no de disgustos. La mayoría de cafés y restaurantes juegan limpio y quieren que tu velada salga redonda. Aun así, siempre habrá quien intente sacar ventaja del viajero desprevenido. Conociendo sus maniobras por adelantado, es fácil sortear los baches y hacer que esa cena fuera de casa se quede como un buen recuerdo, no como un aguafiestas.