Descubre la Torre de Beyazit en Estambul: de vigía contra incendios al faro de luces del tiempo, y cómo gestionar una visita en la Universidad de Estambul
En pleno corazón de Estambul, a un paso de las calles bulliciosas y de los mercados de siempre, una torre esbelta se eleva sobre la ciudad. A primera vista podría pasar por una reliquia más. No lo es. Es la Torre de Beyazit, y tras su perfil sobrio se esconde una historia de casi tres siglos.
La torre se levantó por primera vez en 1749. Era de madera y cumplía una misión esencial: avistar incendios. En aquel entonces, Estambul sufría fuegos frecuentes; las casas de madera y los callejones estrechos hacían que las llamas corrieran de barrio en barrio. La torre ayudaba a detectar el humo a tiempo y a alertar a los vecinos.
La madera, claro, era una elección frágil. La torre fue destruida más de una vez: primero por un incendio en 1756 y después durante la revuelta de los jenízaros en 1826. Finalmente, en 1828, por orden del sultán Mahmud II y con diseño del arquitecto Senekerim Balyan, se alzó una nueva estructura de piedra. Es la que vemos hoy.
La Torre de Beyazit mide 85 metros de altura. Es circular y está formada por tres niveles principales. En su interior, una escalera de caracol asciende hasta la cima, donde una sala rodeada de ventanas ofrecía una amplia panorámica para la vigilancia.
En sus primeros tiempos, los guardias permanecían atentos a cualquier rastro de humo. Cuando localizaban un fuego, enviaban señales: de día, con cestas; de noche, con linternas. Así, otros distritos podían entender qué ocurría y dónde.
La tecnología avanzó y el papel contra incendios de la torre se fue desvaneciendo. En 1995, encontró un uso práctico distinto: desde entonces muestra el pronóstico del tiempo mediante luces de colores.
El código es directo: azul para cielos despejados, verde para lluvia, amarillo para niebla y rojo para nieve. La torre funciona como una especie de faro, solo que para los habitantes de la ciudad y no para barcos; quizá por eso su sencillez no solo se entiende, también convence.
La torre se encuentra dentro del recinto de la Universidad de Estambul, por lo que la entrada no está abierta al público. Aun así, es posible intentar gestionar una visita a través de la universidad; su sitio oficial incluye una página que describe la torre y las condiciones de visita. No es el plan más espontáneo, pero encaja con un lugar que premia un poco de paciencia.
Hoy, la Torre de Beyazit es más que una construcción antigua: es un símbolo urbano. Antes ayudaba a combatir las llamas; ahora sugiere si conviene llevar paraguas. Recuerda que incluso los edificios discretos pueden evolucionar con la ciudad y con la época sin perder su sentido.