Yanar Dag: el fuego eterno de Absherón a media hora de Bakú

Yanar Dag: la Montaña Ardiente cerca de Bakú, Azerbaiyán
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Descubre Yanar Dag, la Montaña Ardiente de Absherón: llamas naturales que arden sin cesar cerca de Bakú. Historia, museo y consejos para visitarla al atardecer.

No muy lejos de Bakú, la capital de Azerbaiyán, existe un lugar insólito donde el suelo parece arder por sí solo. Es Yanar Dag —la Montaña Ardiente—. Sus llamas llevan vivas muchos años, y no se trata de una exageración folclórica, sino de un fenómeno natural auténtico.

¿Qué es este lugar?

Yanar Dag se encuentra en la península de Absherón, a unos 25 kilómetros de Bakú. En la ladera de una colina, lenguas de fuego brotan de la tierra: se extienden aproximadamente 10 metros y alcanzan hasta un metro de altura. La combustión se alimenta del gas natural que se filtra por el subsuelo. Al entrar en contacto con el aire, ese gas se enciende y sigue ardiendo: ni la lluvia ni el viento lo apagan.

Historia y significado

El lugar era conocido en la Antigüedad. Marco Polo ya mencionaba tierras donde el suelo ardía por sí solo, y el escritor Alexandre Dumas, que pasó por aquí en el siglo XIX, quedó impactado por lo que contempló. En otros tiempos, sitios así se consideraban sagrados, y quienes confiaban en el poder del fuego acudían a rezar.

Se sostiene que llamas como estas se empleaban en rituales del antiguo zoroastrismo, en los que el fuego simbolizaba la pureza. La gente veneraba estos parajes, viéndolos como dones de los dioses. Cuesta no entender esa devoción cuando se presencia la escena de cerca.

¿Cómo es Yanar Dag hoy?

Hasta los años 2000, Yanar Dag apenas figuraba en los itinerarios de viaje. En 2007, las autoridades de Azerbaiyán lo declararon área natural protegida. Después llegó una reconstrucción con nuevas pasarelas, miradores, un museo e incluso un pequeño anfiteatro. Las obras concluyeron en 2019, y hoy el sitio ofrece una experiencia cómoda y bien pensada para ver de primera mano un espectáculo poco común.

El área protegida abarca casi 65 hectáreas. En el museo, los visitantes conocen la historia del lugar, cómo se origina el fuego y por qué no se extingue, explicado de forma amena para mantener la atención de adultos y niños. Salir con respuestas claras es casi inevitable.

¿Por qué importa?

Llegar a Yanar Dag es sencillo: aproximadamente media hora en coche desde Bakú. Las entradas son asequibles y el recinto está preparado con esmero para el público. Conviene reservar la visita para el atardecer, cuando literalmente brilla: sobre la oscuridad, las llamas recortan un contraste que impresiona. Es de esas visiones que se quedan; pocas escenas resultan tan primarias.

Para la gente de Azerbaiyán, Yanar Dag es más que una curiosidad. Forma parte de su cultura y su historia, un recordatorio de tradiciones antiguas y de la fuerza desnuda de la naturaleza.

¿Existen riesgos?

Aunque el gas arde con regularidad, especialistas vigilan la zona. El gas es un recurso natural y requiere trato cuidadoso. Al estar bajo protección, hay motivos para confiar en que seguirá inspirando a las próximas generaciones.

Yanar Dag no es solo fuego en una ladera. Es un lugar donde la naturaleza muestra su poder y su belleza. Incluso si el viaje no llega a concretarse, saber que existe un fenómeno así ya vale la pena. Es historia, cultura y una maravilla natural única, todo en uno.