Las antiguas torres de la Costa Amalfitana: defensa y legado

Torres sarracenas de la Costa Amalfitana: historia viva
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Descubre la historia de las torres de vigilancia en la Costa Amalfitana: contra los piratas, cómo funcionaban y dónde ver hoy las mejor conservadas de la zona.

Al mirar fotos de la Costa Amalfitana, la vista suele quedarse con estallidos de color, acantilados escarpados, el mar y los limones. Sin embargo, entre tanta belleza se alzan antiguas torres de piedra. Parecen brotar de la roca, ya parte del paisaje, y es inevitable pensar que antaño tuvieron una misión muy distinta: proteger a la población de enemigos que llegaban por mar.

Por qué se construyeron estas torres

Hace muchos siglos —aproximadamente del IX al XVI— las localidades costeras como Amalfi, Positano y Maiori eran presa habitual de piratas. Llegaban en barco, saqueaban casas y se llevaban a gente cautiva. La población necesitaba una defensa, y comenzaron a levantarse torres de vigilancia.

Aunque a menudo se las llama torres sarracenas, los sarracenos —término medieval para referirse a piratas musulmanes— no participaron en su construcción; estaban pensadas precisamente para proteger a las comunidades de esos mismos asaltantes.

Cómo funcionaba el sistema

Se ubicaban en lugares elevados —acantilados, colinas y cabos— para que cada una divisara a la siguiente. Al primer indicio de barcos en el horizonte, los guardianes encendían fuego, levantaban humo o hacían sonar una campana. La señal corría de torre en torre, dando a los vecinos un poco de tiempo para esconderse o prepararse para el peligro.

Estaban hechas para durar: muros gruesos, aberturas estrechas y, en algunos casos, reservas de comida y agua para aguantar días a resguardo.

Cómo eran las torres

No había dos iguales. Algunas eran redondas; otras, cuadradas o incluso octogonales, formas que delataban su época y el sello de los constructores locales. En Maiori, la Torre Normanna sigue imponiendo respeto, clavada en una roca junto al agua. En Positano, la Torre Fornillo ha llegado en buen estado hasta hoy y adorna el litoral.

Hoy, algunas se han convertido en viviendas privadas, museos o incluso hoteles. Otras yacen abandonadas, desmoronándose lentamente entre matorrales y hierba.

Qué son hoy

Aún pueden verse muchas de estas torres, sobre todo al recorrer la costa en coche o en barco. Algunas localidades las incluyen en visitas guiadas, para volver sobre el pasado y mostrárselas a quienes llegan.

Son un recordatorio discreto de que la vida junto al mar no siempre fue apacible. Hubo un tiempo en que se temía menos a la tormenta que a los piratas. Las torres siguen ahí, mirando al agua como si aguardaran, todavía, la señal que vuelva a recorrer la costa.