La ‘llovizna’ de las cigarras en Australia: qué es y cuándo ocurre

En verano australiano, las cigarras pueden hacerte sentir lluvia bajo los árboles. Te contamos por qué ocurre, si es seguro y cuándo evitar estas duchas.

Imagina esto: caminas por una avenida sombreada bajo un cielo sin nubes cuando, de pronto, unas gotas te caen en los hombros. Levantas la vista: no llueve, no hay aspersores, tampoco bromistas. Y, sin embargo, te estás mojando. En Australia, la explicación es tan simple como inesperada: las cigarras.

¿Qué está pasando en realidad?

Cada verano australiano llega con un estruendo continuo cuando las cigarras despiertan y arrancan su coro incesante. Lo que menos se comenta es que estos insectos también pueden terminar rociando a cualquiera que se demore bajo los árboles.

En algunos lugares, los vecinos han notado que en los días calurosos, quedarse bajo una copa provoca un goteo leve pero inequívoco en la cabeza. No es riego ni alucinación. La humedad proviene de las propias cigarras.

¿Por qué lo hacen las cigarras?

La lógica es directa: las cigarras beben mucho. Se alimentan de la savia de los árboles, que es mayormente agua. Para extraer los pocos nutrientes que necesitan, ingieren grandes cantidades de líquido y expulsan el exceso. Es como si pequeñas válvulas liberaran lo que sus cuerpos no pueden aprovechar.

Investigadores incluso han medido la fuerza de esa expulsión: los finos chorros pueden salir a hasta 3 metros por segundo. Para quien está en el suelo, se siente como una llovizna tenue pero perceptible que desciende desde la copa.

Vecinos sorprendidos y una pizca de humor

En Sídney y suburbios cercanos, la gente empezó a notar esta peculiar “ducha” hacia finales de 2024. Al principio, abundaba la confusión. Algunos sospechaban aspersores ocultos; otros, un chaparrón repentino. Luego el patrón se volvió imposible de ignorar: el origen eran las cigarras aferradas a las ramas.

Los videos del fenómeno circularon velozmente en redes sociales. Las reacciones oscilaron entre la diversión y cierta aprensión, pero la conclusión era difícil de rebatir: en Australia, lo que parece lluvia no siempre viene de las nubes. Una vez conocida la causa, el misterio pasa de fastidio a algo curiosamente cautivador.

¿Por qué ahora?

La temporada de cigarras de 2024 ha sido inusualmente intensa. Científicos señalan varios años de condiciones favorables: abundantes lluvias e inviernos suaves. El resultado es un aumento de ejemplares, con días más ruidosos, coros más largos y más duchas inesperadas bajo los árboles.

La actividad suele alcanzar su punto máximo desde finales de primavera hasta comienzos del verano, aproximadamente entre noviembre y diciembre. En ese período, quien quiera mantenerse seco quizá se lo piense dos veces antes de detenerse bajo una copa frondosa.

¿Es perjudicial?

No. Investigadores señalan que el líquido expulsado por las cigarras es inocuo. No huele, no deja manchas y se evapora rápido. No está sucio: es simplemente agua que los insectos no pueden utilizar.

Incluso hay un pequeño lado positivo: la humedad extra puede dejar las superficies del árbol ligeramente húmedas y evitar que el aire alrededor se sienta completamente seco. Para la ciencia, además, supone una buena oportunidad para observar cómo cuerpos diminutos gestionan con eficiencia un gran excedente de agua.

¿Seguirá ocurriendo?

Si el clima australiano continúa favoreciendo a las cigarras, es perfectamente posible. Especialistas sugieren que esta llovizna fabricada por insectos podría convertirse en una escena habitual durante los picos de la temporada.

Así que, si estás en Australia en verano y notas unas gotas, no mires solo al cielo: revisa las ramas. Es probable que no sea un chubasco pasajero. Son las cigarras, haciendo lo que hacen.