La arena blanca de Cancún: fresca gracias al pez loro

Por qué la arena de Cancún no quema: secreto del pez loro
By Matthew T Rader, matthewtrader.com, CC BY-SA 4.0, Link

Descubre por qué la arena blanca de Cancún se mantiene fresca al mediodía: el pez loro tritura coral y crea granos porosos que reflejan el sol y disipan calor.

Imagina esto: caminas descalzo por una playa, el sol cae con fuerza y, aun así, la arena bajo los pies permanece fresca. No es un sueño, sino una estampa cotidiana en las costas de Cancún, México. Mientras en muchos lugares la arena veraniega obliga a ponerse zapatos, aquí sigue siendo sorprendentemente cómoda. ¿Cómo se explica? La respuesta, de forma inesperada, tiene que ver con un pez.

El pez que fabrica la arena

El protagonista es el pez loro. Vive en los arrecifes de coral cercanos a Cancún y se alimenta del coral, aunque no como uno imaginaría. No se limita a mordisquear la superficie: tritura el coral mientras come, lo procesa internamente y lo expulsa convertido en arena blanca y finísima. Esa misma arena cubre las playas locales.

Los científicos estiman que hasta el 70% de la arena de Cancún proviene de estos peces. Impresiona pensar que un solo pez loro grande puede producir hasta una tonelada de arena al año. En otras palabras, literalmente están moldeando la línea de costa.

Por qué la arena se mantiene fresca

No se trata solo de quién la produce, sino de qué está hecha. La arena de Cancún no es la mezcla habitual de ríos o litorales. Es blanca y muy ligera. Ese color claro refleja bien la luz solar, de modo que la superficie no se calienta con rapidez.

Además, los granos son muy porosos, salpicados de minúsculos orificios como una esponja. Por esa estructura, la arena no atrapa el calor y lo disipa con rapidez. Incluso si se entibia un poco durante el día, una brisa ligera basta para volver a enfriarla.

Entonces, ¿cuál es el secreto?

Al combinar su origen inusual, el tono pálido y la estructura aireada, surge un sistema de refrigeración natural bajo los pies. Caminar sobre esta arena resulta agradable incluso a pleno mediodía. No hay trucos: es un encuentro afortunado entre naturaleza, clima y vida marina, y al pisarla se entiende por qué estas orillas se sienten distintas.

¿Y si todo desaparece?

Hay una condición. Si los arrecifes de coral disminuyen, también lo harán los peces loro. Sin ellos, no habrá arena nueva. Los corales están bajo presión por la contaminación, el calentamiento global y el turismo masivo. Lo que hoy parece un confort sin esfuerzo en la orilla no está garantizado para siempre.

Un dato simple que quizá nunca consideraste

La arena que pisas en Cancún es obra de un pez pequeño que ni siquiera sabe que alegra a la gente. Gracias a él, las playas son blancas, suaves y frescas. A veces, lo más simple acaba siendo una maravilla silenciosa de la naturaleza.