Cómo las tortugas de Aldabra reactivan Aride y salvan la gardenia de Wright

Descubre cómo en Aride, Seychelles, las tortugas gigantes de Aldabra impulsan la regeneración: dispersan semillas y salvan la gardenia de Wright de la isla.

En una pequeña isla del océano Índico, se está gestando un auténtico resurgir. Allí, un árbol excepcionalmente raro, casi desaparecido, vuelve a echar raíces con una ayuda tan inesperada como eficaz: la de las tortugas gigantes.

Una isla pequeña con una gran historia

Aride es de las islas más diminutas de las Seychelles. Por compacta que sea, su valor natural es desproporcionado. Es el único lugar del mundo donde la gardenia de Wright crece en estado silvestre, un árbol elegante de flores blancas que no se encuentra en ningún otro sitio. Tras rozar la extinción, empieza a recuperar terreno.

Aliadas gigantes

Hace unos años se introdujeron en Aride tortugas gigantes de Aldabra. Estos animales grandes y apacibles no habían vivido allí antes. Los especialistas intuyeron que, así como sostienen ecosistemas en otras islas, podrían desempeñar el mismo papel aquí.

La apuesta salió bien. Las tortugas comen los frutos y dispersan las semillas por la isla, lo que da lugar a nuevos brotes. Además, excavan pequeñas cavidades que retienen el agua de lluvia y crean reservorios naturales. Esa humedad favorece a las plantas y aporta un impulso que muchos insectos, aves y otros animales necesitaban.

Una nueva generación de tortugas

En la primavera de 2025 llegaron a Aride otras 50 tortugas jóvenes, criadas en un centro dedicado. Con el aumento de su número, la recuperación de la isla se acelera. La lógica es clara: cuantas más tortugas, más activo es el proceso de renovación.

Los árboles vuelven

Los resultados no tardaron. En 2025, los científicos contaron cerca de 3.000 gardenias de Wright en la isla, alrededor de mil más que apenas unos años antes. Y un dato aún más elocuente: ahora emergen pequeñas plántulas por todo el territorio. Eso indica que la especie empieza a regenerarse por sí sola, sin intervención humana.

En otros lugares, los intentos por establecer esta gardenia han fracasado en gran medida. Solo Aride ofrece las condiciones en las que realmente prospera, y por eso lo que ocurre aquí destaca como un éxito tangible.

Cómo encaja todo

Aride funciona como un sistema vivo donde todo está conectado. Las tortugas benefician a los árboles; los árboles dan soporte a otras plantas; y la vegetación en auge sostiene a insectos y aves. Desde su llegada se observa más humedad y mayor diversidad. La naturaleza de la isla vuelve a activarse, un cambio que se percibe frágil y, al mismo tiempo, esperanzador.

¿Qué sigue?

Por ahora la trayectoria es positiva, pero la vigilancia sigue siendo esencial. Pese a su repunte, la gardenia de Wright continúa en peligro. Un clima cambiante o la propagación de plantas perjudiciales podrían desbaratar rápidamente lo logrado.

Lo más importante es dejar espacio para que la naturaleza se recupere. Las personas dieron un pequeño empujón y el ecosistema está haciendo el resto. Las tortugas gigantes recuerdan, sin alardes, que salvar algo raro no siempre requiere arreglos de alta tecnología; a veces basta con apartarse y dejar que la naturaleza actúe.