Descubre el Puente de Moisés: un paseo a través del agua en Halsteren

Puente de Moisés en Halsteren: caminar a través del agua
By Digital Eye - Own work, CC BY-SA 4.0, Link

Descubre el Puente de Moisés en Halsteren, Países Bajos: una pasarela que te permite caminar a través del agua junto al histórico Fort de Rover. Diseño y visita.

En el pequeño pueblo de Halsteren, en el sur de los Países Bajos, hay un lugar que sorprende incluso a los viajeros más curtidos: un puente por el que se camina a través del agua y se permanece perfectamente seco. Se le conoce como el Puente de Moisés.

Un paseo a través del agua

A primera vista, parece no ser más que un foso: no hay rastro del puente. Al acercarse, aparece un sendero insólito dentro del propio agua. A ambos lados se alzan paredes de madera; en medio, una pasarela cruza el foso de una vieja fortaleza.

El puente está diseñado para dar la impresión de que divide el agua. De ahí su nombre, Mozesbrug, en honor al bíblico Moisés, quien, según la tradición, separó el mar.

Un poco de historia

El puente se inauguró en 2011 como parte de la restauración del histórico Fort de Rover. En su día, la fortaleza formaba parte de una línea defensiva construida en el siglo XVII. Entonces, los neerlandeses utilizaban el agua como protección, inundando la zona a propósito para frenar a un ejército en avance.

Con el tiempo, el fuerte cayó en el abandono, pero fue recuperado, y con él llegó este puente inusual.

Cómo funciona

La estructura fue diseñada por arquitectos de RO&AD Architecten. Su núcleo está hecho de madera duradera tratada para resistir el agua, con una membrana impermeable especial como protección adicional.

Aunque el puente se asienta directamente en el agua, el nivel a su alrededor se mantiene controlado. Diques a ambos lados ayudan a conservar la profundidad adecuada y, cuando hay exceso de agua, entran en acción las bombas.

Casi invisible en el paisaje

Desde lejos, el puente apenas se percibe. Se integra en el entorno natural y en las formas del terreno. Esa era la intención de los arquitectos: no dominar la vista, sino fundirse con ella.

Por qué vale la pena el viaje

El Puente de Moisés es algo más que una parada para hacer fotos. Demuestra que un lugar histórico puede cuidarse con mimo y resultar atractivo para los visitantes de hoy. Caminar por él permite literalmente atravesar el agua y sentirse parte de un relato antiguo; cuesta no dejarse llevar por la escena. Su efecto, desarmante por su sencillez, es lo que permanece.

Si estás en los Países Bajos, merece la pena desviarse hasta Halsteren. No es un puente que uno se encuentre todos los días.