Conoce la historia de The Mound en Edimburgo: en 1959 instalaron calefacción eléctrica en la calle para evitar nieve y hielo. Un experimento pionero.
En el corazón de Edimburgo, entre la Ciudad Vieja y la Ciudad Nueva, se alza una cuesta llamada The Mound. Miles la atraviesan cada día sin saber que bajo sus pies llegó a funcionar un sistema de calefacción insólito: una calle entera templada. En 1959 la ciudad se animó a probar y colocó calefacción eléctrica bajo el asfalto. Edimburgo se convirtió en una de las primeras ciudades de Europa en calentar una vía desde abajo, una idea que hoy sigue sonando audaz.
The Mound es bastante empinada y, en invierno, se convertía en un problema real. Nieve, hielo, una calzada resbaladiza; nada práctico y, desde luego, poco seguro. La solución parecía evidente: calentar la calle para que la nieve se derritiera sin más.
Así nació un sistema que los vecinos apodaron manta eléctrica. Se tendieron cables especiales bajo la superficie que se encendían automáticamente cuando hacía frío y humedad. Unos sensores controlaban la temperatura y la humedad, y la calle se calentaba desde dentro.
Para la época, bastante caro. La instalación costó en torno a 4.500 libras, una suma considerable en 1959. A eso se sumaban la electricidad, el mantenimiento y el personal para operarlo. Al final, mantener una calle así no salía a cuenta.
Pese a los buenos resultados —la calzada realmente no se helaba—, los gastos resultaron excesivos. Era mucho más barato esparcir arena y sal, como hacen la mayoría de ciudades. Tras unos años, dejaron de encender el sistema y, con el tiempo, cayó en el olvido.
Hoy aquella manta eléctrica sobrevive sobre todo en el recuerdo. Aun así, si se mira con atención en los puntos donde el asfalto está dañado, se distinguen una malla metálica y cables: los restos de un proyecto que fue pionero.
Sí. Aunque el proyecto no cuajó, dejó claro que Edimburgo estaba dispuesta a probar algo nuevo. Para su época fue una decisión valiente y con mirada de futuro, de esas que, sin hacer ruido, ayudan a moldear el carácter de una ciudad. Y quién sabe: cuando la tecnología sea más barata y fiable, puede que sistemas parecidos vuelvan a las calles.
Hoy The Mound es solo una calle. La recorren camino de museos, la universidad y las tiendas. Pocos caen en la cuenta de que bajo sus pasos latió alguna vez una de las ideas de ingeniería más singulares de la ciudad.