Ganeshotsav llega a Phuket en 2025: procesión en el centro histórico, templo Sri Mantra Kanapati y planes para hacer del festival de Ganesha una tradición.
En septiembre de 2025, las calles del casco antiguo de Phuket se llenaron de tambores, flores y luces: la isla acogió por primera vez el Ganesh Chaturthi —conocido como Ganeshotsav—. La celebración reunió a más de 10.000 personas, entre residentes, turistas y miembros de la comunidad india.
Ganeshotsav es una de las grandes fiestas religiosas de la India en honor a Ganesha, la deidad de cabeza de elefante venerada como patrono de la sabiduría, la buena fortuna y los nuevos comienzos. Lo que hasta hace poco era un rito sobre todo conocido dentro de la India ha encontrado ahora su lugar en Tailandia, aquí mismo, en Phuket.
El corazón de la celebración fue el nuevo templo hindú Sri Mantra Kanapati, en Rawai, inspirado en un célebre santuario de la ciudad india de Pune. Allí se instaló una imagen ornamentada de Ganesha antes de que comenzara el acto central: una procesión ceremonial por las calles de Phuket Town.
Decenas de músicos llegados de la India tocaron tambores tradicionales. La gente bailó y cantó, bordeando el recorrido con flores y banderas; el ambiente fue bullicioso, luminoso, inequívocamente festivo. Era difícil no dejarse llevar por el ritmo. Según explicó el alcalde de Phuket, esta cita contribuye a estrechar lazos entre culturas, y expresó su esperanza de que el festival se convierta en un evento anual.
Durante años, Phuket ha sido sinónimo de escapada de playa, pero la isla se posiciona cada vez más como escenario de encuentros culturales ambiciosos. En 2024, incluso recibió un premio internacional como “ciudad de festivales”. Un giro que ya se deja sentir.
Ganeshotsav suma un paso más en esa dirección. La celebración no apela solo a los devotos; también atrae a quienes disfrutan de los grandes eventos callejeros, quieren asomarse a otra cultura o simplemente buscan el pulso de un festival en toda regla.
Por ahora, Ganeshotsav se ha celebrado una sola vez. Los organizadores confían en que se convierta en una tradición anual. El interés fue alto y la respuesta del público, especialmente cálida. Con un par de ediciones, bien podría codearse con los otros festivales emblemáticos de Phuket.
De momento, es una señal clara de cómo evoluciona la isla: no solo un destino de playa, sino una plataforma para experiencias culturales de todo el mundo. Y deja una pregunta sugerente: ¿qué otras celebraciones inesperadas podrían arraigar aquí a continuación?