Descubre qué es Nyepi en Bali: el Día del Silencio. Tradiciones, qué ocurre antes y después, y consejos prácticos para viajeros para vivirlo.
Una vez al año, la vibrante y eléctrica Bali casi se desvanece. Las calles quedan vacías, el zumbido de las motos se apaga, la música cesa y el cielo parece más oscuro: la gente incluso procura no encender las luces en casa. No es un apagón ni una emergencia. Es Nyepi, el día en que toda la isla elige el silencio.
Nyepi es el Año Nuevo balinés, arraigado en el calendario tradicional y central en la vida local. Ese día, los habitantes procuran desconectarse del mundo exterior para reflexionar, descansar el alma y entrar en el nuevo año con una hoja en blanco.
Según la creencia, cuando los espíritus malignos se topan con una isla callada y desierta en el Día del Silencio, dan por hecho que no hay nadie y se alejan.

Unos días antes de Nyepi, la gente celebra ceremonias de purificación: van al mar, lavan objetos sagrados y rezan. La víspera es el día más estruendoso. Gigantescas efigies de demonios —ogoh-ogoh— salen a las calles en desfiles y bulliciosas procesiones destinadas a espantar todo lo dañino. Después, las efigies se queman. Suena a despedida festiva del año viejo antes de que todo se aquiete.
Desde primera hora, Bali se queda inmóvil. Ese día, la gente permanece en casa; se mantienen apagadas las luces, los televisores y la música; se evita el ruido y no hay fiestas; las tiendas y los cafés no abren, y hasta el aeropuerto cierra; la conexión a internet y el servicio móvil suelen apagarse o limitarse.
Patrullas especiales velan por el orden con discreción: la idea es, simplemente, que todos respeten la tradición.
A la mañana siguiente, la vida se reanuda. La gente vuelve a salir, los cafés reabren y las calles se llenan de nuevo. Tras un día sin ruido, el ambiente de la isla se percibe inusualmente sereno y despejado.
Si te pilla Nyepi en Bali, conviene prepararse: compra con antelación comida y artículos básicos, porque no funcionarán las tiendas ni los servicios de reparto. Los hoteles permanecen abiertos, pero se pide a los huéspedes que se queden en el recinto y mantengan la calma. Si puedes, toma el día con pausa: lee, recupera sueño, deja que las ideas se asienten.
Algunos viajeros llegan precisamente en estas fechas para vivir el silencio y su atmósfera poco habitual. Otros ponen rumbo a islas cercanas donde la festividad no se celebra.
Nyepi es más que una costumbre local. Es un momento infrecuente en el que toda una isla —hogar de millones de personas— baja el volumen del mundo durante un día. Sin tráfico, sin fiestas, sin llamadas, sin anuncios. Solo silencio. En esa pausa, muchos perciben algo nuevo: sobre sí mismos, sobre el mundo, sobre la necesidad de detenerse de vez en cuando.
Si te toca estar en Bali ese día, conviene verlo no como una molestia, sino como una oportunidad de experimentar una quietud genuina y mirar la isla desde otro ángulo.