Hornschlittenrennen en Garmisch-Partenkirchen: velocidad, tradición y fiesta

Hornschlittenrennen en Garmisch: la carrera del 6 de enero
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Descubre la carrera de trineos Hornschlittenrennen en Garmisch-Partenkirchen: historia, recorrido, seguridad, precios y ambiente festivo el 6 de enero en Baviera

Cada 6 de enero, mientras Europa celebra la Epifanía, en la bávara Garmisch-Partenkirchen se vive una fiesta de otro calibre: una carrera en antiguos trineos de madera con cuernos frontales, los Hornschlitten. Los equipos se lanzan montaña abajo a velocidades de vértigo —a veces rozan los 100 km/h— ante un público que mezcla el asombro con un inevitable nudo en el estómago. No es un simple espectáculo, sino una tradición que se mantiene desde hace más de medio siglo.

Cómo empezó todo

La primera carrera tuvo lugar el 6 de enero de 1970. Nació como una broma entre amigos: descendieron la montaña a la luz de las antorchas, un disparo desde un balcón dio la salida y el tiempo se midió con relojes de pulsera corrientes. Solo participaron siete trineos.

Desde entonces, el evento ha madurado. Hoy es una competición oficial que reúne a decenas de equipos y a miles de espectadores cada año. En 2024 corrieron 80 equipos; en 2025, la organización espera alrededor de 90. Algunos llegan incluso desde Suiza.

El recorrido

La carrera va de Partnachalm al Estadio Olímpico de Esquí. El trazado ronda un kilómetro y salva un desnivel de 160 metros. Su tramo más temido es el Eri-Stich: una curva cerrada donde los trineos aceleran aún más y las caídas son habituales.

La nieve es imprescindible, aunque los últimos inviernos no siempre han acompañado. En 2024, los organizadores extendieron nieve artificial en la pista: 1.500 metros cúbicos, unos 80 camiones. A veces la distancia se acorta por el tiempo.

¿Qué tan seguro es?

Estos trineos no son juguetes. Son grandes y pesados; antaño se usaban en la montaña para transportar leña. Hoy los manejan equipos de dos o tres personas. El casco y el calzado robusto son obligatorios. Incluso con protección, hay lesiones; en 2024 hubo fracturas.

Si un equipo incumple las reglas —tira una bandera o se sale del trazado— recibe penalizaciones de tiempo. Y si dos equipos marcan el mismo crono, el que partió antes queda por delante.

¿Qué más forma parte de la jornada?

Ver la carrera cuesta 10 euros y la entrada es gratuita para menores de 12 años. Tras la competición llega el Hornschlitten-Ball: una noche animada con música, baile, premios y un ambiente que celebra por igual a corredores e invitados.

Es más que un concurso; es una fiesta de pueblo ruidosa, alegre y difícil de olvidar. La energía se pega y arrastra incluso a quien la ve por primera vez.

¿Qué viene ahora?

En los últimos años organizar la prueba se ha vuelto más complicado: hay menos nieve y los costos no paran de subir. Aun así, los vecinos no ceden. Sostienen que la tradición vale demasiado como para abandonarla. Mientras los trineos sigan volando montaña abajo, el Hornschlittenrennen seguirá en pie.

Si alguna vez te encuentras en Garmisch a comienzos de enero, no lo pases por alto. Aunque nunca hayas bajado en trineo, esta carrera deja recuerdos vívidos que duran.