Descubre la historia de las Haʻikū Stairs, la Escalera al Cielo de Hawái: por qué se cerró, el estado legal en 2025 y rutas alternativas seguras en Oʻahu.
Imagina un sendero estrecho que roza la columna vertebral de la montaña y se pierde entre las nubes. Esa imagen existe: las Haʻikū Stairs en Hawái, más conocidas como la Escalera al Cielo. Hubo un tiempo en que miles subían sus peldaños; hoy la ruta está cerrada. ¿Cómo se llegó hasta aquí?
La escalera se construyó en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, para que el ejército estadounidense pudiera acceder a una estación de radio secreta en lo alto de una cresta. Los primeros tramos fueron de madera. Más tarde los sustituyeron por metal: casi 4.000 escalones que serpentean por la arista hasta rozar el cielo.
Cuando la estación quedó en silencio, la escalera permaneció. Los senderistas empezaron a subir en busca de las vistas panorámicas de Oʻahu y el Pacífico. No cuesta entender por qué se convirtió en una peregrinación para aventureros y para quienes persiguen imágenes de impacto.
La subida está oficialmente prohibida desde 1987. La seguridad pesa: los escalones muestran desgaste, algunos tramos están dañados y el clima de montaña puede cambiar sin aviso.
También hubo presión vecinal. Aun con la prohibición, las multitudes seguían llegando, lo que generó quejas de residentes cercanos, en especial de quienes viven junto al inicio del sendero. Algunos visitantes dejaban basura, hacían ruido al amanecer y trepaban vallas. Las autoridades respondieron cerrando el acceso; quien infrinja la norma se arriesga a multas de hasta 1.000 dólares y, en ciertos casos, a ser detenido.
No. A finales de 2025, la escalera sigue cerrada. En 2024, las autoridades iniciaron el desmantelamiento, cortando los tramos metálicos. Entonces aparecieron activistas: un grupo sostiene que, en lugar de destruirla, debería repararse y gestionarse con acceso controlado mediante entradas.
La organización Friends of Haʻikū Stairs presentó una demanda, y el desmantelamiento está pausado por ahora. Si la escalera se retira para siempre lo decidirá un tribunal.
Subir hoy es ilegal. No se trata de una norma simbólica: las infracciones pueden acarrear multas reales o incluso antecedentes. Además, el ascenso entraña riesgos, sobre todo con el terreno mojado.
Oʻahu ofrece otros senderos igual de fotogénicos y abiertos al público. Si la historia de las Haʻikū Stairs sigue llamando, lo sensato es informarse en fuentes oficiales sin poner un pie en la ruta.
La Escalera al Cielo es más que un camino. Nació como herramienta militar, se volvió imán para viajeros y ahora podría desaparecer por completo. Si ocurriera, la isla perdería un trozo de historia viva. Tal vez algún día vuelva a abrir, si surge un plan viable que proteja y conserve este lugar único a la vez.