Guía para nadar seguro en mares cálidos: medusas letales, tiburones en Egipto, corales de fuego y más. Aprende riesgos y consejos para vacaciones sin sustos.
Nadar en mares cálidos suele parecer seguro y despreocupado. Sin embargo, en los últimos años los viajeros se topan cada vez más con habitantes peligrosos capaces de convertir unas vacaciones en una auténtica prueba.

En Tailandia, un niño de ocho años sufrió quemaduras graves tras la picadura de una medusa venenosa — la carabela portuguesa. El dolor fue intenso y el tratamiento se prolongó durante varios meses. Ambientalistas advierten que estos organismos pueden aparecer sin previo aviso y recomiendan mantenerse fuera del agua si se avistan cerca de la costa.
Algo parecido ocurre más cerca de Rusia. En Crimea, hace poco retiraron a los veraneantes de las playas: el mar estaba literalmente colmado de medusas, con una capa cercana a la orilla de casi un metro de grosor.

En los balnearios de Egipto, los turistas tampoco deben bajar la guardia. En Hurgada, las autoridades cerraron temporalmente las playas para evitar problemas. No hubo ataques, pero los especialistas recuerdan a los viajeros que el mar Rojo alberga especies peligrosas como los tiburones tigre y toro.

Los mares cálidos abundan en corales y anémonas que, pese a su apariencia seductora, pueden provocar una fuerte quemadura. Sus células urticantes causan ardor, dolor y picor. Entre las más peligrosas están los llamados corales de fuego, cuya picadura puede ser mortal. Se encuentran en el mar Rojo y el Caribe.

Más allá de las medusas y los corales, el peligro también puede venir de las morenas, las serpientes marinas, los pulpos e incluso los erizos de mar. Las rayas entrañan riesgos: su cola puede herir con un aguijón venenoso, y las rayas eléctricas pueden propinar una descarga. El reconocido naturalista Steve Irwin murió tras un encuentro con una raya.
Los especialistas aconsejan tratar con cautela a cualquier animal marino desconocido. Incluso si no es venenoso, una mordedura o una quemadura puede derivar en infección; mejor posponer el baño que jugar con un riesgo invisible.

El mar no es solo descanso y belleza, también implica riesgos ocultos. Para que unas vacaciones no se estropeen, bastan reglas sencillas: no nadar durante las floraciones de medusas, evitar tocar la vida marina desconocida y prestar mucha atención a las advertencias de los socorristas.