La verdad sobre la ‘poesía al kilo’ en los bazares de Teherán

¿Poesía al peso en Teherán? Mito viajero verificado
By Asadi s - Own work, CC BY-SA 4.0, Link

Investigamos la leyenda de la poesía vendida al kilo en Teherán: qué hay en realidad en sus bazares y en el Tehran Book Garden. Mito encantador, no probado.

Circula por internet una historia llamativa: en algún mercado de Teherán, supuestamente, venden poemas —no libros, poemas— al peso. Uno llega al bazar y le despachan una bolsita de versos como si fueran fruta o especias. La imagen es preciosa, casi de fábula. La pregunta es sencilla: ¿es real o una ocurrencia ingeniosa?

Una ciudad que de verdad ama los libros

Antes, conviene decir algo de Teherán: una capital inmensa y bulliciosa con millones de habitantes. Allí la literatura, y en particular la poesía, se estima de verdad. En Irán, a los poetas se les trata poco menos que como estrellas del rock, pero con pluma en lugar de guitarra. Se leen poemas, se discuten, y muchos escriben los suyos.

El gran polo librero de la ciudad es el Tehran Book Garden. No es solo una librería: es un complejo cultural con miles de títulos a la venta, exposiciones y festivales. Es moderno, bien gestionado y acogedor. Aun así, nadie allí vende poesía “al kilo”: es un centro librero convencional, como cualquier gran sede literaria.

¿Y los mercados de siempre?

Teherán está lleno de bazares, y el más famoso es el Gran Bazar, un inmenso mercado cubierto donde se encuentra casi de todo: especias, alfombras, joyas, vajillas. También están otros espacios, como el Bazar de Tajrish, más pequeño y tranquilo.

Pero si uno recorre guías actuales, artículos o sitios locales, no aparecen menciones de poesía vendida como mercancía independiente, y menos aún al peso.

Sí, en algunos mercados pueden asomar libros viejos o incluso manuscritos, aunque eso remite más a anticuarios que a sacar poesía de sacos a cucharadas.

¿Leyenda o ficción bien urdida?

Algunas webs, sobre todo en ruso, hablan de “mercados de poesía” donde los versos se cambian por una botella de agua o se venden por gramos. Mirado de cerca, queda claro que son metáforas, vuelos líricos más que la dirección de un lugar real en Teherán. Ninguna crónica, reportaje o blog cultural sobre la ciudad confirma la existencia de ese mercado. El relato persiste porque es irresistible, pero las pruebas no aparecen, y ese silencio es elocuente.

¿Podría existir en algún rincón, después de todo?

En teoría, algo así podría darse como reunión informal o club privado. En Irán existen círculos en los que los amantes de la poesía se leen, debaten e intercambian libros. Quizá, en un callejón, alguien ofrezca un fajo de versos. Pero, por ahora, nada indica que sea más que una leyenda delicada.

Una explicación remite a una práctica antigua: en Irán el papel —a veces incluso manuscritos— se vendía como material de desecho, literalmente al kilogramo. No cuesta imaginar poemas olvidados apareciendo en esos montones. A partir de ahí pudo cuajar la idea de la “poesía al peso”, una transformación de un comercio anodino de papel en una historia que se recuerda porque convierte los versos en mercancía como cualquier otra.