La ceremonia del café etíope: historia, pasos y sentido

Descubre la ceremonia del café en Etiopía: origen, pasos, significado de las tres tazas y el papel de las mujeres. Un ritual lento que une a familias y vecinos

En Etiopía, el café es mucho más que una bebida. Está entretejido en la vida diaria, es un motivo con sentido para reunirse y una muestra de respeto hacia las visitas. La ceremonia del café es un ritual especial que convoca a familias, vecinos e incluso desconocidos. Lo importante no es la prisa, sino la atención mutua; se siente menos como un servicio y más como una pausa compartida. Y pocas costumbres lo concentran tan bien.

La cuna del café

Etiopía es ampliamente considerada la cuna del café. Una leyenda conocida cuenta la historia de un pastor llamado Kaldi que advirtió que sus cabras se volvían inusualmente vivaces después de comer las bayas de un determinado arbusto. La curiosidad hizo el resto: la gente empezó a experimentar y, con el tiempo, aprendió a tostar y preparar los granos.

A partir de ahí, el café fue integrándose poco a poco en la rutina del país. No se trata solo del sabor o de mantenerse despierto: alrededor de una taza se comenta la actualidad, se hacen las paces tras una disputa y se comparten historias y experiencias. La ceremonia se convirtió en una forma común y compartida de comunicarse, casi un idioma propio.

Cómo se desarrolla la ceremonia del café

La ceremonia etíope del café es un proceso completo que puede durar dos e incluso tres horas. La mayoría de las veces la conducen mujeres.

Empieza con la preparación del espacio. Se colocan hierba fresca o flores en el suelo y se enciende incienso. Eso crea un ambiente sereno y acogedor que invita, sin apuros, a la conversación.

Luego, los granos verdes se lavan, se secan y se tuestan en una sartén de metal, a la vista de todos. El aroma del café recién tostado es parte esencial de la experiencia. No es casual que ese perfume marque el tempo de la reunión. Después, los granos se muelen a mano, por lo general en un mortero de madera.

El café se hierve en una jarra de barro llamada jebena, de base redonda, cuello estrecho y pico curvo. La bebida se lleva a ebullición varias veces antes de servirse en pequeñas tazas sin asa, los sini. A menudo lo acompañan bocados sencillos: cebada tostada, palomitas o frutos secos.

Tres tazas, tres sentidos

Durante la ceremonia, el café se sirve en tres rondas:

  • Abol: la primera y más intensa
  • Tona: la segunda, más suave
  • Baraka: la tercera, considerada una bendición

Se considera una falta de respeto hacia los anfitriones rechazar la tercera taza.

Por qué la ceremonia se toma su tiempo

A los visitantes la duración puede parecerles inusual, pero para los etíopes esa es precisamente la idea.

Primero, todo se hace a mano y sin premura. Los invitados presencian cada etapa y se sienten parte de lo que sucede.

Segundo, la ceremonia es un momento para conversar. Se hablan novedades, se bromea, se abordan asuntos importantes. El café es el pretexto para reunirse, no la meta. La espera prepara la conversación.

Por último, cada paso tiene sentido. La primera taza saluda, la segunda prolonga el intercambio y la tercera expresa un deseo de bienestar. Saltarse una etapa sería como cortar una conversación a medias: esta cadencia marca el ritmo del encuentro.

Lo que la ceremonia requiere

Los elementos esenciales son simples y constantes:

  • Jebena: la jarra de barro para el café
  • Sini: tazas pequeñas sin asa
  • Utensilios para tostar y moler los granos
  • Aperitivos ligeros para acompañar el café

En conjunto, expresan respeto por la tradición y por los invitados.

El papel de las mujeres y la transmisión de la tradición

Tradicionalmente, son las mujeres quienes la organizan. No solo preparan el café: marcan el tono, sostienen la conversación e integran a todos. A menudo hay niños cerca; observan, aprenden y, poco a poco, se apropian de la tradición. La escena funciona como una escuela abierta.

Así, la ceremonia se convierte en un cauce para transmitir la experiencia de mayores a jóvenes. Se cuentan historias familiares, se comparten aprendizajes de vida y se perfilan valores comunes.

Cómo se vive hoy la ceremonia

En las grandes ciudades y en zonas turísticas, a veces la ceremonia se agiliza. Se acortan algunos pasos y la jarra de barro puede ceder su lugar a una de metal. Aun así, la esencia se mantiene: el café se bebe juntos, en compañía y en conversación. Incluso cuando el ritmo se acelera, el corazón del rito permanece.

Pese al tirón de la vida moderna, la ceremonia del café sigue siendo una pieza importante de la cultura etíope.