Descubre por qué el Vaticano es el único país con menos de mil habitantes en 2024–2025: una ciudad-Estado singular, su población y ciudadanía temporal.
En el mapa del mundo, entre decenas de naciones, hay un país tan modesto en tamaño y población que casi se pierde de vista. Por improbable que parezca, existe un Estado soberano en la Tierra con menos de mil habitantes. Es un hecho, no una fantasía.
Muchos se preguntan si hay otros con un censo tan diminuto. La curiosidad es comprensible.
Por lo general, se habla de países pequeños cuando su territorio es limitado y su población, modesta. Aun así, la mayoría reúne al menos varios miles de habitantes. Tuvalu, por ejemplo, ronda los 11.000 residentes, y San Marino supera los 30.000. A escala global no es mucho, pero queda muy por encima del millar.
Así que si el objetivo es hallar un país con menos de mil habitantes, la lista se reduce prácticamente a cero.
Solo hay un Estado que encaja de verdad en ese criterio: el Vaticano. Se alza en pleno corazón de Roma, la capital italiana, y funciona como una ciudad‑Estado independiente.
El Vaticano ocupa aproximadamente medio kilómetro cuadrado y cuenta con una población de cerca de 800 personas. Estas cifras se publicaron en 2024–2025.
Sus residentes son, principalmente, clérigos, guardias —entre ellos la Guardia Suiza— y personal de servicio. Las familias con niños son excepcionalmente raras. La ciudadanía se otorga únicamente a quienes trabajan para el Estado y es válida solo mientras dura ese servicio.
De ahí que la población se mantenga exigua. La gente entra y sale, y no hay un crecimiento natural sostenido como en los países típicos.
Puede sorprender, pero no: no existen otros países con menos de mil residentes. En listados recientes de 2024–2025, ningún otro Estado independiente alcanza ese umbral.
Conviene desconfiar de los rankings en línea sobre los países más pequeños. A menudo mezclan territorios que no son soberanos —como islas pertenecientes a otros Estados— o zonas en disputa. En ocasiones, además, los datos están desactualizados o no indican el año.
Las razones son numerosas. Para ser considerado un país, se necesita un gobierno operativo, reconocimiento de otros Estados, un marco jurídico propio y capacidad para administrar el territorio. Sostener todo eso con apenas unos cientos de personas es extraordinariamente difícil.
El Vaticano es la excepción. Existe gracias a un acuerdo histórico y a su papel religioso singular. En ningún otro lugar han coincidido condiciones similares.
Claro que hay países con poblaciones reducidas —en torno a 10, 15 o 20 mil—. Nauru, Palaos y Santo Tomé y Príncipe entran en esa categoría. Pero siguen siendo mucho mayores que el Vaticano y cuentan con una población estable y permanente.
Ante la pregunta de qué países tienen menos de mil habitantes, la respuesta es breve: solo el Vaticano. Es un Estado singular con una misión particular, y en el futuro cercano es improbable que encuentre pares en esa escala.
El mundo puede ser vasto y concurrido, y aun así, en su mismo centro hay espacio para un Estado en miniatura, casi de cuento.