Descubre cómo el folclore islandés y la creencia en los seres ocultos influyen en la construcción de carreteras: casos reales, respeto cultural y ambiente.
En Islandia, tierra de campos de lava, volcanes y fríos fiordos, hasta abrir una carretera puede tropezar con un obstáculo inesperado. No se trata solo de roca o clima. A veces el trabajo se ralentiza por una creencia antigua: muchos islandeses piensan que los seres ocultos —los elfos de la leyenda— habitan dentro de piedras y colinas.
¿Suena a cuento? Quizá. Aun así, los vecinos abordan el tema con seriedad, y esa actitud cambia la forma de hacer las cosas. Visto de cerca, esa disposición dice mucho del país.
En el folclore islandés, el Huldufólk son seres invisibles que conviven con los humanos pero permanecen fuera de la vista. Se dice que residen en grandes rocas, acantilados y bajo tierra. Las historias los describen como reacios a la intromisión humana y capaces de tomar represalias si alguien destruye su hogar.
No todos los islandeses creen literalmente en los elfos. Aun así, muchos miran estos relatos con respeto como parte de su cultura. Por eso, cuando alguien sostiene que en una roca viven seres ocultos, la comunidad suele prestar oído.
Ha habido casos reales en los que las creencias han reformulado planes de obra. En octubre de 2025, las autoridades del sur de Islandia proyectaban construir una carretera. En el lugar hallaron una piedra que los lugareños consideraban hogar de los seres ocultos. Tras hablar con los residentes, el proyecto se ajustó para que el peñasco quedara intacto.
Algo similar ocurrió en otra región, Snaefellsnes. Antes de iniciar los trabajos, los responsables realizaron una revisión especial para asegurarse de que las obras no alteraran lugares considerados especiales.
La autoridad de carreteras de Islandia no menciona a los seres ocultos en su web. Pero en entrevistas, su personal asegura que escucha cuando los vecinos plantean inquietudes. En ocasiones, a las conversaciones se suman mediadores: asesores en folclore que ayudan a pactar un término medio entre la tradición y las necesidades modernas.
Los funcionarios no afirman creer en elfos. Sí muestran respeto por la opinión de los ciudadanos y están dispuestos a hacerles espacio, sobre todo cuando ayuda a mantener la paz en la comunidad. En la práctica, esa delicadeza suele resultar más eficaz que cualquier manual.
Algunos investigadores sostienen que estas creencias ayudan a proteger la naturaleza. Las rocas que se dejan en paz por motivos relacionados con los elfos a menudo resultan ser elementos naturales singulares. Así que, se crea o no, el desenlace es el mismo: una actitud cuidadosa hacia el entorno.
Islandia también es un país pequeño donde el vínculo con la tradición se siente con fuerza. Descartar la visión de una comunidad, incluso cuando suena inusual, simplemente no es la manera de proceder aquí.
Las historias sobre los seres ocultos son más que cuentos para dormir. Forman una capa de memoria cultural que aún moldea la vida diaria. Hoy deciden ingenieros y planificadores en la mayoría de los casos, pero algunas decisiones siguen apoyándose en leyendas antiguas y en el respeto que inspiran.
Islandia puede levantar un puente, abrir un túnel o trazar una autopista rápida. Y, si una roca con historia se cruza, la vía tal vez se desvíe un poco. Por si acaso.