Sheregesh mezcla esquí y leyenda: la Cueva Azasskaya, videos del supuesto yeti y el marketing que alimenta el mito. Conoce los hechos y por qué perdura.
Hoy, Sheregesh es conocido como uno de los centros de esquí más populares de Rusia. La zona también tiene otro imán que no deja de atraer miradas: los relatos persistentes sobre un yeti.
El principal foco de estas historias es la Cueva Azasskaya. Muchos viajeros y vecinos afirman haber visto allí huellas de un ser descomunal, e incluso dicen haber alcanzado a distinguir una figura de tres metros moviéndose entre el bosque. La cobertura sobre Sheregesh suele tratarlo como una leyenda sugerente, pero no ha aparecido ninguna prueba convincente.
En 2010, el entonces gobernador de la región de Kemerovo, Aman Tuleyev, ofreció una recompensa de un millón de rublos a quien llevara un yeti a la administración regional. La promesa desató una oleada de interés, aunque la criatura nunca apareció.
Más tarde, en 2021, Tuleyev sostuvo que toda la historia se había ideado para atraer turistas. Dicho de otro modo, aquella supuesta cacería oficial fue más un movimiento publicitario que una búsqueda genuina.
En Internet, abundan los videos titulados «Yeti en Sheregesh». Muestran siluetas indefinidas sobre laderas nevadas, sin verificación de su autenticidad. Aun así, estos clips encienden debates animados, y la leyenda sigue ganando tracción.
Incluso el sitio web oficial del complejo dedica espacio al tema del yeti, un detalle pequeño pero revelador: el mito ya forma parte de la imagen de Sheregesh.
Quienes creen sostienen que Gornaya Shoria, con su taiga densa y población escasa, podría ocultar sin dificultad a una criatura desconocida.
Los escépticos replican que, tras tantos años, no han aparecido fotografías ni muestras verificables. La admisión de Tuleyev refuerza la impresión de que el marketing ocupa un lugar central en la supervivencia del relato.
Aunque nadie haya visto realmente un yeti, la idea seduce. Los visitantes llegan por el esquí y el folclore añade un extra de emoción al viaje. Para la región, además, es una forma directa de mantener el interés por el resort.
En Sheregesh, el yeti sigue siendo protagonista de anécdotas y videos en línea, no de artículos científicos. Por ahora, parece más mito que realidad. Con todo, la leyenda distingue al resort, y es probable que estas historias perduren: si no en la taiga, sí en la memoria de los turistas y en el acervo local.