Del arroz al sushi: así se pagaban impuestos en el Japón antiguo

Cuando el sushi pagaba impuestos: historia en Japón
By Fernando Archuby - Own work, CC BY 4.0, Link

Descubre cómo en el Japón antiguo los impuestos se pagaban en especie: arroz, pescado y sushi fermentado. Historia y transición hacia el dinero del IX al XII.

Hoy, al hablar de impuestos, pensamos en dinero. En el Japón antiguo el panorama era muy distinto: los gravámenes podían saldarse con arroz, tejidos e incluso sushi.

En el siglo VIII, la mayoría de las regiones pagaban en especie. Se valoraban sobre todo los alimentos de larga conservación —arroz, pescado y otras provisiones—. El arroz se consideraba la principal riqueza del país: se cultivaba en todas partes y sostenía la dieta japonesa. Algunos registros de la época señalan que el sushi también podía entregarse como tributo.

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Conviene recordar que aquel sushi no se parecía en nada a los rollos actuales. Eran preparaciones fermentadas o saladas. El procedimiento era sencillo: el pescado se prensaba en arroz y se dejaba reposar durante meses, a veces años, una técnica que permitía conservar la comida por largo tiempo.

El Estado aceptaba más que sushi. Mejillones, abulón, algas y otros productos del mar también se recibían como tributo, se enviaban a la capital y se repartían entre funcionarios, militares e incluso templos.

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Con el tiempo, el sistema fiscal cambió. Entre los siglos IX–X, las autoridades empezaron a inclinarse por los pagos monetarios. Los productos en especie resultaban poco prácticos a gran escala: difíciles de transportar y almacenar. A medida que la economía se desarrollaba y el comercio ganaba peso, el dinero se impuso. En el siglo XII, los impuestos se pagaban en su mayoría en efectivo, y para el siglo XVI la recaudación de bienes casi había desaparecido.

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La historia del sushi como medio de pago tributario es un detalle elocuente que muestra lo mucho que evolucionó la economía japonesa a lo largo de los siglos; un recordatorio de una época que privilegiaba la durabilidad por encima de la frescura.

Hoy cuesta imaginar un sistema así. Aun así, los alimentos raros y costosos siguen funcionando como señales de estatus: trufas, mariscos de alto precio, vinos de larga crianza, ecos de aquellos viejos sushi. Siguen siendo deseables y la gente está dispuesta a pagar mucho por ellos.

Quizá el sushi siga siendo una especie de “tributo” para los gourmets: solo que ahora los pagos no van a los funcionarios, sino a los restaurantes.