Cómo Bután convierte su excedente hidroeléctrico en Bitcoin verde

Bután mina Bitcoin con energía hidroeléctrica: caso único
By Bernard Gagnon - Own work, CC BY-SA 4.0, Link

Descubre cómo Bután aprovecha sus ríos para minar Bitcoin con energía hidroeléctrica limpia: cifras, beneficios, riesgos y el plan de Gelephu Mindfulness City.

Bután es un pequeño reino del Himalaya encajado entre India y China. Durante años se mantuvo fuera del foco, pero en los últimos tiempos ha dado la sorpresa: el país empezó a minar Bitcoin aprovechando la fuerza de sus ríos. Donde muchos gobiernos ven solo un problema —la minería suele devorar electricidad y contaminar el aire—, Bután propuso su propia salida al operar con energía hidroeléctrica limpia. Una jugada que suena pragmática en un debate a menudo polarizado.

De dónde sale la energía

Bután es rico en ríos caudalosos, y casi toda su electricidad procede de centrales hidroeléctricas. La capacidad actual ronda los 3,5 gigavatios, pero los planes son mucho más ambiciosos: el país quiere elevarla primero a 15 y después a 33 gigavatios.

Hay un matiz: en verano la energía abunda; en invierno, se queda corta. Para no desperdiciar los kilovatios sobrantes, las autoridades decidieron canalizarlos hacia la minería de Bitcoin.

Cómo empezó

En 2019, el fondo estatal Druk Holding & Investments (DHI) empezó a experimentar con las criptomonedas. Entonces, Bitcoin cotizaba en torno a cinco mil dólares. En los años siguientes, el país levantó seis instalaciones de minería y prepara una séptima.

Según reportes de prensa, Bután ha minado más de 13.000 bitcoins y se ha colocado entre los mayores tenedores estatales de ese activo. Para el reino, la criptomoneda funciona como una batería digital: la energía sobrante se transforma en bitcoins que pueden guardarse y venderse cuando haga falta. La idea es sencilla: convertir el excedente eléctrico en un valor almacenable. Una lógica difícil de rebatir.

Cifras multimillonarias

Las autoridades revelan poco, pero diversas fuentes sostienen que los ingresos de la minería ya han cubierto sueldos de funcionarios. Según Forbes, en 2024 las tenencias cripto del país se valoraban en unos 750 millones de dólares, y para 2025 algunos analistas hablaban de 1.300 millones, cerca del 40% del producto interno bruto de Bután. Una cifra que impresiona para una economía de su tamaño.

Por qué es una minería ‘verde’

La baza de Bután es el uso de la fuerza del agua. A diferencia de los países donde se mina con carbón o gas, este proceso no deja una huella de carbono significativa. Eso vuelve atractivos los bitcoins butaneses para empresas que observan criterios ambientales.

Aun así, quedan preguntas. ¿Cómo garantiza el país que en invierno la electricidad no se desvíe de los hogares? ¿Qué tan transparentes son los ingresos y los gastos? Por ahora no hay respuestas nítidas, y ese silencio invita al escrutinio. La prudencia no sobra.

Una ciudad del futuro

Más allá de la minería, Bután planea un distrito especial llamado Gelephu Mindfulness City. La idea es combinar arquitectura sostenible, tecnologías digitales y nuevos instrumentos financieros, incluidas las criptomonedas.

Riesgos y expectativas

El proyecto es audaz y los riesgos son reales. El precio de Bitcoin puede oscilar con brusquedad, el hardware envejece rápido y el cambio climático podría afectar a los ríos. A la vez, este pequeño reino se ha embarcado en un experimento que, por ahora, nadie más ha intentado replicar: un riesgo calculado que podría redefinir el uso del excedente de energía limpia.

La clave

Bután ha demostrado que los ríos de montaña pueden dar no solo luz, sino también una nueva vía de ingresos. Si crece la demanda de bitcoins más limpios, el país quedará bien posicionado.

Es la historia de un Estado lejos de los grandes centros económicos que encuentra su propio camino hacia el futuro digital: asume riesgos mientras abre oportunidades.