Flamencos en Cayo Coco: dónde encontrarlos y cómo observarlos

Descubre los flamencos rosados de Cayo Coco, Cuba: hábitat, mejores lugares en lagunas resguardadas y consejos prácticos para observarlos con respeto y cuidado.

Cayo Coco figura entre las islas más llamativas de Cuba, donde playas de arena blanquísima se funden con un mar de azul limpio. Pero el encanto no es solo para los viajeros: los flamencos rosados también han hecho aquí su hogar. Se los ve por cientos, avanzando con cuidado por los bajíos, alimentándose y convirtiendo la costa en algo cercano a un cuento. Es una escena que invita a bajar el ritmo.

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Cayo Coco está surcado de lagunas, charcas y espesuras de mangle: un hábitat ideal para los flamencos. El agua es templada y rica en pequeños crustáceos y algas que forman su dieta. Ese menú es precisamente el que les da el color: cuanto más pigmento hay en lo que comen, más intenso luce el plumaje. Además del banquete, la isla ofrece resguardo. Los depredadores son escasos y las personas suelen concentrarse en las playas y áreas hoteleras.

Los flamencos viven en grandes colonias y casi todo lo hacen en conjunto: se alimentan, se acicalan y, en época de reproducción, realizan exhibiciones sincronizadas que recuerdan a danzas. También se les reconoce por quedarse en pie sobre una pata. La ciencia no ofrece una única explicación definitiva; una idea extendida apunta a que esa postura les ayuda a conservar el calor al mantener la otra pierna fuera del agua más fresca.

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Quien quiera ver flamencos en Cayo Coco no debería esperarlos en las playas principales: prefieren lagunas resguardadas. Conviene buscar aguas someras bordeadas de vegetación; ahí es donde es más probable encontrarlos.

Algunos hoteles organizan salidas específicas para observarlos en su entorno. La regla de oro es mantener la calma y el silencio. Unos prismáticos y cierta distancia funcionan mejor.

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Hoy los flamencos se han convertido en un símbolo de la isla. Su silueta aparece en postales, recuerdos e incluso en la decoración de algunos hoteles. Pero son mucho más que un bonito telón de fondo: son seres vivos que requieren cuidado. A los visitantes se les invita a observarlos sin invadir, un gesto de contención que ayuda a mantener intacta esta notable colonia para quienes vengan después.