Park Güell: de ciudad jardín frustrada a parque emblemático de Gaudí

Descubre la historia del Park Güell en Barcelona: de la ciudad jardín fallida al parque de Gaudí, con mosaicos, columnatas y su famoso banco ondulante.

El Park Güell es uno de los lugares más singulares de Barcelona. Hoy llegan visitantes de todo el mundo para contemplar sus mosaicos, sus columnatas y el célebre banco sinuoso. Sin embargo, la idea original era muy distinta: el proyecto aspiraba a crear un barrio residencial de alto nivel. Cómo se vino abajo aquel plan es una historia tan sugerente como el propio parque.

Cómo empezó todo

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A finales del siglo XIX, el industrial Eusebi Güell se propuso levantar en Barcelona una elegante “ciudad jardín”, un vecindario arbolado y confortable, lejos del bullicio del centro. Compró terrenos en una colina conocida como la Montaña Pelada y llamó a su amigo de confianza, el arquitecto Antoni Gaudí.

El plan era ambicioso: más de 60 parcelas, viviendas, amplias avenidas, escalinatas y canales de drenaje, todo envuelto en una arquitectura imaginativa. Gaudí se puso manos a la obra y diseñó pabellones de acceso ornamentales, terrazas, caminos e incluso un mercado, hoy conocido como la Sala de las Cien Columnas. Cada elemento llevaba su sello inconfundible: líneas ondulantes y mosaicos de colores vivos.

Por qué fracasó el proyecto

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Pese al empeño, las ventas nunca despegaron. El lugar quedaba lejos del centro y resultaba poco accesible; además, a algunos la arquitectura de Gaudí les parecía demasiado atrevida. Al final, las parcelas no encontraron compradores. Solo se construyeron y habitaron dos casas: un abogado adquirió una y Gaudí compró la otra para marcar un precedente. Vivió allí casi veinte años.

Aun así, Güell utilizó el recinto como parque privado, organizando paseos y recepciones para su círculo. Tras su muerte en 1918, sus herederos decidieron vender la propiedad a la ciudad.

Un parque para todos

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En 1922, el ayuntamiento de Barcelona compró los terrenos. El plan residencial se archivó, pero se preservó lo que ya se había levantado. Aquel lugar insólito se convirtió en parque público y, en 1984, Park Güell fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Paradójicamente, el fracaso del proyecto acabó siendo su mayor acierto. Gaudí moldeó el sitio con una sensibilidad profunda hacia la naturaleza, cuidando a mano cada detalle. Incluso inacabado, el parque se percibe único.

Lo que es hoy

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Hoy Park Güell figura entre los lugares más visitados de Barcelona. Para protegerlo del desgaste, la ciudad dividió el espacio en dos: una parte sigue siendo de acceso libre y la otra, la zona monumental, requiere entrada. Allí se encuentran los iconos del parque: la salamandra de mosaico, el banco ondulante, las columnatas.

Los servicios municipales realizan restauraciones periódicas, velan por el orden y utilizan entradas electrónicas para evitar aglomeraciones.