Pirámide de Kukulcán: un calendario en piedra y luz

Chichén Itzá: la pirámide que mide el calendario maya
By Giorgio Galeotti - Own work, CC BY 4.0, Link

Descubre en Chichén Itzá cómo la Pirámide de Kukulcán funciona como un calendario maya: 365 peldaños, 18 cuerpos y la serpiente de luz en los equinoccios.

Cuando los viajeros llegan a Chichén Itzá, suelen dirigirse sin rodeos a la Pirámide de Kukulcán, el emblema que define esta antigua ciudad maya. Pocos advierten que no es solo una estructura vetusta ni un templo: el monumento funciona como un calendario en pleno funcionamiento que mide el tiempo con asombrosa precisión, sin un solo circuito ni cable.

Tantos peldaños como días del año

La pirámide tiene cuatro escalinatas, cada una con 91 peldaños. Sumados y con la plataforma superior, el total es 365: exactamente los días de un año común. No fue casualidad.

El edificio también cuenta con 18 cuerpos, que los investigadores consideran una representación de los 18 meses de 20 días del calendario maya. Cuesta no quedarse con la idea de que los constructores comprendían el pulso del tiempo y decidieron tallarlo en piedra.

Cómo el sol hace aparecer a la serpiente

El momento más cautivador llega dos veces al año, durante los equinoccios de primavera y otoño. La luz del sol incide con tal ángulo que una sombra con forma de serpiente parece deslizarse por la escalinata. No se trata de un efecto fortuito, sino de un diseño calculado, vinculado al dios Kukulcán, a quien los mayas representaban como una serpiente emplumada.

Ese juego de luces deja claro que el edificio no se concibió como mero ornamento. Ayudaba a seguir el cambio de estaciones y a fijar fechas clave del año.

Un calendario sin baterías

Los mayas utilizaban varios calendarios: uno solar de 365 días; otro ritual para ceremonias y festividades; y un sistema para contar periodos largos, como años y siglos. En conjunto, guiaban cuándo sembrar y cosechar y cuándo realizar los ritos.

Lo notable es la precisión de sus cálculos. Sabían la duración del año con un error mínimo, más afinado que el que Europa alcanzaría durante varios siglos después. Y lo lograron sin telescopios, sin computadoras ni ningún dispositivo digital.

Las investigaciones sobre la pirámide continúan y siguen apareciendo detalles. Por ejemplo, se descubrieron en su interior cuevas subterráneas con agua, que quizá también tenían un significado especial. Incluso hay hipótesis que sostienen que el edificio no solo funcionó como calendario, sino que además ayudaba a amplificar el sonido durante las ceremonias.