Descubre por qué Turkish Airlines bautiza sus aviones, cómo elige los nombres: tradición, homenajes y criterios que conectan viaje y país y su historia.
La mayoría de las aerolíneas identifican sus aviones solo con combinaciones de números y letras. Turkish Airlines eligió otro camino: cada aparato tiene nombre, y nunca es al azar. Puede evocar una ciudad, un distrito, un paraje natural o incluso un hito de la historia del país. Ese detalle convierte el vuelo en algo más cercano: uno no viaja solo en un avión, sino en un fragmento de la historia de Turquía.
A comienzos de la década de 2010, Turkish Airlines empezó a bautizar sus aeronaves. La primera tanda recurrió a todas las provincias del país, un punto de partida tan claro como lógico. Completada esa lista, la compañía miró hacia paisajes célebres y lugares emblemáticos del turismo. Más tarde llegaron los nombres de distritos.
Las inscripciones se pintan justo bajo las ventanillas de los pilotos: un gesto discreto que, sin embargo, humaniza la experiencia. Mantiene la memoria cultural a la vista y sugiere hasta qué punto la aerolínea se siente ligada a su país. Un detalle modesto que añade sentido de lugar a un trayecto cotidiano.
En 2016, tras el intento de golpe de Estado en Turquía, la compañía puso a ocho aviones nombres de distritos de Ankara y Estambul cuyos vecinos tuvieron un papel destacado en la defensa del país. Entre ellos figuraban Gölbaşı, Saraçhane y Çengelköy. En el aire, esas aeronaves funcionan como recordatorios en movimiento de aquellos hechos, no como piezas de museo.
En ocasiones, el bautizo suena a agradecimiento. En 2015, un avión recibió el nombre de la ciudad japonesa de Kushimoto, en memoria de quienes, en 1890, ayudaron a los marineros de un buque otomano que se hundía.
En 2019, otra aeronave fue nombrada Maçka, ciudad natal de Eren Bülbül, un adolescente asesinado por terroristas. La elección llegó tras una oleada de peticiones en línea.
En 2023, después de los devastadores terremotos que sacudieron Turquía, el avión número 400 de la aerolínea fue bautizado Tek Yürek —“Un solo corazón”—. El nombre respaldó una campaña solidaria y expresó el apoyo a los afectados.
La compañía aborda la elección con criterio. Los aviones de largo radio, que cruzan grandes distancias, suelen llevar nombres de ciudades principales. Los más pequeños, destinados a rutas internas, tienden a adoptar nombres de distritos o de accidentes naturales. El equilibrio mantiene el sistema coherente y, al mismo tiempo, da a cada aparato una identidad propia.
Para 2025, se espera que la flota de Turkish Airlines alcance los 500 aviones. Eso significa más nombres, más historias. Tal vez pronto veamos aparatos que rindan homenaje a antiguas ciudades turcas o a maravillas naturales. En cualquier caso, la próxima vez que embarques en un vuelo de Turkish Airlines, echa un vistazo al nombre bajo las ventanillas de la cabina: puede contar más de lo que imaginas.