Guía con consejos de viaje probados: planifica conexiones, guarda copias, mapas offline y SIM local; elige seguro, reparte dinero y come donde comen los locales
Viajar no es solo romance y emoción; también implica logística, gestión de riesgos y algún que otro imprevisto. Para que unas vacaciones o un viaje de trabajo no se descarrilen, unos hábitos contrastados —aunque no siempre obvios— marcan la diferencia. Aquí va un conjunto de consejos prácticos para moverte con calma y seguridad.
Evita la carrera por la escala más corta. Deja al menos un margen de 2–3 horas entre vuelos, sobre todo en un aeropuerto desconocido o si cambias de terminal. Ten en cuenta posibles retrasos y el control de pasaportes. Y recuerda: si compras billetes por separado, las aerolíneas a menudo no asumen la responsabilidad de una conexión perdida. Ese margen modesto ahorra nervios.
Fotografía o escanea tu pasaporte, visado, seguro, permiso de conducir y billetes. Guárdalos en la nube (Google Drive, Dropbox) y envíatelos por correo. Si los documentos se extravían, podrás acreditar tu identidad y rehacer trámites más rápido. Es un hábito pequeño que suele dar grandes resultados.
El Wi‑Fi y los datos móviles no están garantizados en todas partes. Descarga mapas con antelación (Google Maps permite guardar zonas sin conexión) y un traductor offline (Google Translate, DeepL). Ayuda a no perderse y facilita la conversación con la gente local.
El roaming puede salir caro o ser poco fiable. Una SIM o eSIM local (por ejemplo, a través de Airalo o GigSky) suele ofrecer mejor valor. Instala las aplicaciones que se usan en la región: mapas, taxis, comida a domicilio, transporte público y mensajería. Contar con las herramientas del terreno te da autonomía inmediata.
Las etiquetas externas se desprenden con facilidad. Introduce en la maleta una hoja con tu nombre, teléfono, correo y la dirección donde te alojas. Aunque la etiqueta exterior desaparezca, aumentan las posibilidades de que el equipaje regrese.
No escatimes en los detalles. Asegúrate de que la póliza cubre COVID‑19, actividades recreativas, alquiler de coche, tratamiento de lesiones y evacuación. Revisa los límites: una póliza barata con cobertura mínima puede no servir cuando más importa. La letra pequeña es la que realmente te protege.
En algunos países, durante las fiestas casi todo se paraliza: cierran tiendas y cafés, e incluso el transporte puede detenerse. Consulta el calendario de festivos nacionales antes de viajar y planifica rutas para no quedarte sin comida ni transporte. Un poco de previsión mantiene el día en marcha.
Nunca lleves todo el efectivo en un solo sitio. Distribuye dinero y tarjetas en distintas bolsas, bolsillos interiores, una riñonera e incluso los zapatos. Si te roban algo, seguirás teniendo acceso a parte de tus fondos. Esa redundancia es tu red de seguridad.
La señal más fiable de comida sabrosa y segura es una fila de gente del lugar. Evita trampas para turistas con menús solo en inglés. Los mercados, pequeños comedores y la comida callejera suelen ser mejores, más baratos y auténticos, y además abren una ventana a la cultura del país.
Las reservas pueden fallar: un error del sistema, overbooking o una fecha mal anotada. Ten siempre en mente un hotel u hostal alternativo cercano y descarga una app como Booking o Agoda con acceso offline a tus reservas. Ese plan de respaldo vale su peso en horas de sueño.
Para asuntos serios —detención, pérdida del pasaporte, ayuda urgente— conviene saber dónde está la embajada o el consulado de tu país. Anota la dirección, los teléfonos y el horario, y márcalos en tu mapa sin conexión. En un apuro, la claridad ahorra tiempo.
Ningún consejo elimina por completo los contratiempos, pero una preparación sólida ayuda a evitar la mayoría de los problemas o, al menos, a suavizar su impacto. Viaja con cabeza y deja que los recuerdos se queden en positivo.