Aprende a detectar estafas en taxis y traslados de aeropuerto: falsos choferes, taxímetro trucado y recargos. Consejos para reservar, verificar y pagar lo justo.
Acabas de bajar del avión, con la cabeza un poco ligera por el viaje y con ganas de llegar al hotel y dormir. Justo ese instante de bajada de guardia es cuando algunos conductores espabilados y estafadores suelen entrar en escena. Estas son las artimañas en las que se apoyan y cómo esquivarlas.
Hay quienes se hacen pasar por conductores de traslados del hotel. Sostienen un cartel con tu nombre o el logotipo del alojamiento y todo parece correcto. En realidad, pueden haber adivinado el nombre o haberlo visto en una etiqueta del equipaje.
El objetivo es llevarte a otro sitio —por ejemplo, a un hotel con el que tienen trato— y luego presentar una factura inflada o presionar con servicios extra. Viajeros de distintos países cuentan que no es algo precisamente raro.
Uno de los trucos más extendidos consiste en afirmar que el taxímetro está averiado. A cambio, proponen una tarifa fija que suele ser dos o tres veces superior a la habitual.
A veces, el conductor elige a propósito una ruta más larga, da vueltas por la ciudad o se mete de lleno en el tráfico. El trayecto se alarga y se encarece. Esto es común en ciudades muy turísticas como París o Barcelona.
No todos los coches que esperan fuera de la terminal son taxis reales. Algunos operan de forma ilegal. No encienden el taxímetro y suelen inventarse recargos: por equipaje, por nocturnidad, por tiempo de espera o incluso por recogerte en el aeropuerto.
Historias así afloran, por ejemplo, en Roma o Bangkok. Los viajeros cansados y poco familiarizados con las normas locales suelen pagar solo por llegar cuanto antes al hotel.
Reserva el traslado con antelación a través de tu hotel o de una web de confianza. Sabrás quién debe recogerte y cuánto costará.
Usa aplicaciones como Uber o sus equivalentes locales. La tarifa, la ruta, el conductor y el coche quedan definidos por adelantado.
Comprueba la matrícula y el nombre de la persona que conduce antes de subirte.
Abre un mapa en el móvil para seguir el recorrido. Aunque no digas nada, el conductor verá que sabes a dónde vas.
Pregunta el precio por adelantado. Si el conductor esquiva la respuesta o dice que te lo dirá más tarde, mejor busca otra opción.
Un taxi del aeropuerto al hotel no tiene por qué ser un trago si llegas preparado. Quienes se aprovechan de los turistas buscan a personas cansadas, desorientadas y con prisa. Dedica diez minutos a planificar antes del viaje y empieza las vacaciones con calma, sin gastos extra ni nervios de más.