Las bebidas nacionales del mundo: orígenes y costumbres

Bebidas nacionales del mundo: guía de sabores y rituales
© A. Krivonosov

Explora las bebidas nacionales del mundo: sake, tequila, vino, vodka, mate y té de menta. Historia, orígenes y rituales en una guía cultural para viajeros.

Las bebidas nacionales están entrelazadas con la cultura y las tradiciones de infinidad de países. Reflejan la historia, el clima e incluso el carácter colectivo. Cada nación protege su trago emblemático, ya sea el café vigorizante de Etiopía, el té vivaz de China o el vino refrescante de Francia. En este recorrido emprendemos una vuelta al mundo para descubrir qué bebidas se convirtieron en carta de presentación de distintos estados, cómo surgieron y qué papel desempeñan a diario. Por el camino, miramos más allá de los grandes nombres del alcohol y los refrescos para asomarnos a especialidades regionales que muestran hasta qué punto nuestro mundo es diverso.

  • Japón — sake
  • México — tequila, mezcal
  • Brasil — cachaça
  • Francia — vino
  • Rusia — vodka, kvass
  • China — baijiu (vodka de arroz)
  • Corea del Sur — soju, makgeolli
  • Escocia — Scotch (whisky escocés)
  • Turquía — rakı
  • Finlandia — Koskenkorva
  • India — lassi (bebida de yogur), arrack
  • Chequia — cerveza Pilsner
  • Cuba — ron
  • Argentina — mate
  • Marruecos — té de menta
  • España — sangría, horchata (orxata)
  • Suecia — glögg (vino caliente)
  • Alemania — cerveza

Japón — sake

botellas de vidrio

El sake, o nihonshu, es la bebida alcohólica nacional de Japón, elaborada al fermentar arroz con agua, levadura y moho koji. El grano se pule con esmero para eliminar las capas externas y dejar el núcleo de almidón, un paso que determina la calidad. Durante la fermentación, el almidón se transforma primero en azúcar y luego en alcohol. Hay estilos que van del junmai (sake de arroz puro) al ginjo (suave y aromático). Puede ser más dulce o más seco y servirse caliente o frío según la estación y el gusto.

En Japón, el sake corre tanto en la mesa cotidiana como en ritos y celebraciones, desde ceremonias sintoístas hasta bodas, donde simboliza purificación, armonía y buena fortuna. No es casualidad que se le considere un hilo conductor de la vida social.

México — tequila, mezcal

bandeja, caballitos, lima

La tequila, emblema de México, se obtiene del agave azul que crece sobre todo en Jalisco. El corazón de la planta, la piña, se cuece, se tritura y se fermenta; luego el jugo se destila dos veces para lograr su carácter inconfundible. Hay categorías como blanco (sin añejar), reposado (en roble hasta un año) y añejo (más de un año). Es presencia fija en fiestas como el Día de Muertos y motivo de orgullo nacional, ya sea con sal y lima o en clásicos como la Margarita.

El mezcal es otro destilado tradicional, elaborado a partir de diversas especies de agave, no solo del azul. Sus raíces se remontan a épocas precoloniales. Las piñas se asan en hornos de tierra, lo que aporta un toque ahumado distintivo antes del triturado, la fermentación y la destilación. Los estilos abarcan desde joven (sin añejar) hasta añejo (en barrica). A menudo se confunde con la tequila, pero el mezcal despliega un abanico de sabores más amplio gracias a su método de producción. Con un peso cultural profundo, vinculado a tradiciones indígenas, se toma solo o en cocteles por su intensidad aromática y su fuerza.

Brasil — cachaça

barriles

La cachaça, conocida como el “ron” de Brasil, se destila de jugo fresco de caña de azúcar fermentado. Su historia se remonta a la colonia, cuando la caña marcó la economía del país. Predominan dos estilos: branca (o prata), transparente y sin añejar, y amarela, envejecida en madera para un perfil más redondo y profundo.

Su rostro más famoso es la Caipirinha —cachaça, azúcar y lima—, un coctel que condensa el espíritu festivo brasileño, el Carnaval y la samba. Con matices frutales y especiados, la cachaça es a la vez un clásico de la mesa y una exportación celebrada.

Francia — vino

copa de vino, hojas de vid

El vino es inseparable de la cultura y la cocina francesas. El país figura entre los grandes productores y exportadores del mundo, con regiones como Burdeos, Borgoña, Champaña y Provenza definidas por estilos propios. Las clasificaciones por zona, uva y método abren un abanico enorme de aromas y sabores.

Desde tintos y blancos hasta rosados y espumosos —con la Champaña como orgullo especial—, cada botella refleja su terruño: clima, suelo y relieve. La tradición pesa, con técnicas centenarias que conviven con métodos modernos.

El vino acompaña tanto comidas cotidianas como momentos clave. Encierra elegancia, finura y ganas de vivir; por eso funciona como un verdadero símbolo cultural en Francia.

Rusia — vodka, kvass

barril, kvass, hombre

El vodka es el espirituoso nacional de Rusia y un pilar de su patrimonio. Se obtiene al destilar alcohol etílico —generalmente de cereales o patata— con agua, y su perfil suele ser neutro en gusto y aroma, lo que lo hace cómodo tanto solo como en cocteles.

Su historia es larga y forma parte de ceremonias y celebraciones —banquetes familiares, bodas y más—, donde expresa hospitalidad y unión. Pese a los ingredientes sencillos, la calidad depende de la depuración y la filtración. Tradicionalmente se sirve bien frío y acompañado de bocados contundentes; es casi sinónimo de convivencia y memoria compartida.

El kvass es un clásico ruso de arraigo amplio. Esta bebida de baja graduación se fermenta a partir de pan o harina de centeno con malta, levadura y azúcar. Refrescante, con un punto ácido y generalmente hasta 1,2% de alcohol, se consume desde hace más de un milenio, tanto en el día a día como en fiestas.

Vinculado a la idea de tradición y sencillez, lo elaboraban campesinos y nobles por igual, y en verano se agradece por su efecto saciante y fresco. Incluso da base a platos como la okroshka, la sopa fría clásica. Su sabor distintivo y sus bondades discretas lo mantienen en el corazón de la cocina rusa.

China — baijiu

estantes, jarras

El baijiu es el destilado tradicional de China, potente y enraizado en su cultura, por lo general a base de granos como el sorgo. Con embotellados que van del 35% al 60%, figura entre los más fuertes. Su nombre significa literalmente “alcohol blanco” y es parte integral de ritos y festividades.

La producción utiliza un iniciador de fermentación especial que le da su aroma característico. Los estilos varían, desde perfiles más dulces hasta expresiones intensas y especiadas. Es habitual en bodas y banquetes de negocios, servido en vasitos y apurado de un sorbo como gesto de respeto: una muestra de hospitalidad y etiqueta social chinas.

Corea del Sur — soju, makgeolli

caballitos, botella, mesa

El soju es el espirituoso nacional coreano, tradicionalmente destilado de arroz pero también de cebada, trigo o incluso patata. Con 16%–25% de alcohol, es más suave que muchos destilados, lo que explica parte de su popularidad dentro y fuera del país. De sabor limpio y levemente dulce, se disfruta solo en vasos pequeños.

El soju es central en la etiqueta de mesa, especialmente en reuniones familiares y de trabajo. Las reglas están claras: los jóvenes sirven a los mayores y desvían la mirada al beber. También entra en mezclas —como el combo soju-cerveza— y marida con bocados con facilidad. Funciona como lubricante social, en el mejor sentido, y favorece el espíritu de grupo.

El makgeolli es un vino de arroz tradicional, suave y ligeramente alcohólico (en torno al 6%–8%). Fermenta con arroz cocido, agua y el iniciador nuruk; es lechoso, algo dulce y agradablemente ácido. Muy ligado a la vida rural y al descanso tras la jornada, ha recobrado protagonismo entre públicos jóvenes y visitantes gracias a su perfil amable y su aspecto singular.

Servido en cuencos metálicos y a menudo acompañado de platos como el pajeon (tortitas saladas), el makgeolli resume hospitalidad e identidad coreanas.

Escocia — Scotch (whisky escocés)

vitrina, botellas

El Scotch —el whisky nacional de Escocia— se elabora con cebada malteada destilada y envejecida al menos tres años en barricas de roble, de ahí su profundidad y su aroma. Suele embotellarse en torno al 40% y se basa en tres ingredientes: agua, malta y levadura.

Los estilos incluyen single malt, blended y grain, con rasgos marcados por la región de origen. Más que una bebida, el Scotch forma parte de la identidad y el relato escoceses; preside celebraciones como Hogmanay y simboliza oficio y orgullo.

Turquía — rakı

manos, comida, vasos

El rakı, el anís tradicional de Turquía, se vuelve blanco lechoso al mezclarlo con agua, de ahí su apodo de “leche de león”. Generalmente entre 40% y 50% de alcohol, se elabora al destilar alcohol de uva con anís.

El rakı tiene su propio ritual. Se sirve en distendidas mesas de meze —quesos, aceitunas, pescado, verduras— donde la conversación manda. Puede tomarse solo o diluido para suavizar su fuerza y abrir las notas anisadas. Su nombre evoca reuniones cálidas y una hospitalidad muy a la turca.

Finlandia — Koskenkorva

vaso

Koskenkorva es el espirituoso nacional finlandés, un vodka destilado de cebada local de alta calidad y agua de manantial. En torno al 40% de alcohol, resulta robusto y muy limpio gracias a una destilación meticulosa. Toma su nombre del pueblo donde se produce y, aunque suele agruparse con los vodkas, se distingue por su depuración y su carácter local. A la par del embotellado clásico, son comunes las versiones aromatizadas con bayas o frutas.

Se bebe solo o en cocteles y aparece con frecuencia en fiestas y mesas tradicionales, un guiño sobrio a la naturaleza y a la hospitalidad directa.

India — lassi (bebida de yogur), arrack

tazas

El lassi es un clásico indio a base de yogur, valorado por refrescar y nutrir al mismo tiempo. Hay dos vertientes principales: dulce (con azúcar o fruta, como el mango) y salado (con sal y especias como comino y menta). Siempre parte de yogur y agua, más especias o endulzantes, y ofrece una textura cremosa y amable.

Es la opción para calmar la sed en el calor y equilibrar platos picantes —el yogur atenúa la sensación—. En algunas regiones se aromatiza con agua de rosas o azafrán. Es básico en el norte del país, presente en comidas diarias y celebraciones, un símbolo sencillo de buena acogida y bienestar.

El arrack es un destilado tradicional presente en la India y en el sur y sudeste de Asia. En la India se obtiene de caña de azúcar, savia de coco o arroz fermentados, según la zona. Suele oscilar entre el 30% y el 50% de alcohol. Con un perfil robusto, ligeramente astringente y raíces hondas en comunidades rurales, aparece en rituales y fiestas. Se toma solo o rebajado con agua o jugos de frutas.

Chequia — cerveza Pilsner

vasos

La Pilsner —lager dorada nacida en Plzeň en 1842— es la tarjeta de presentación de Chequia. Clara, brillante y con amargor ligero y aroma a lúpulo Saaz, marcó el estándar de un estilo hoy querido en todo el mundo. Se elabora con cebada de calidad, agua blanda y lúpulos aromáticos, y destaca por su precisión y contención.

La cerveza es central en la cultura checa y en la vida diaria, y la Pilsner ocupa un lugar especial por su calidad y su peso histórico. Se sirve fría en vasos altos y se disfruta mejor en tabernas entre amigos: un compendio de buen hacer cervecero y sociabilidad generosa.

Cuba — ron

barriles

El ron es la bebida insignia de Cuba y un hilo que recorre su historia. Nace de subproductos de la caña, como la melaza y el jugo, que se fermentan y destilan, y luego envejecen en roble para desarrollar desde notas ligeras y suaves hasta una complejidad más oscura: el tiempo es la clave.

Etiquetas como Havana Club o Santiago de Cuba trascienden la isla, y el ron cubano es columna vertebral de clásicos como el Mojito, el Daiquiri y el Cuba Libre, cocteles que evocan sol, baile y ritmos isleños relajados. Es símbolo cultural y recuerdo del pasado colonial y azucarero del país, además de motivo de orgullo y demanda global.

Argentina — mate

termo, taza, pajita

El mate, muy querido en Argentina y gran parte de Sudamérica, se prepara con hojas de yerba mate secas y molidas, infusionadas con agua caliente (no hirviendo). Se bebe con una bombilla (pajita metálica) desde un recipiente específico.

De amargor agradable y rico en nutrientes como vitaminas y antioxidantes, el mate ofrece un estímulo natural por la mateína, similar a la cafeína. Pero lo que más pesa es el rito: el mismo mate que pasa de mano en mano, un gesto de camaradería y charla. Se puede endulzar con azúcar o miel —y añadir hierbas—, aunque el sentido de comunidad es el ingrediente que no se negocia.

Marruecos — té de menta

menta, taza, platillo

El té de menta es la bebida nacional marroquí y sinónimo de bienvenida. Se prepara con té verde Gunpowder, menta fresca y abundante azúcar. La propia elaboración es una pequeña ceremonia: verter el té de la tetera al vaso y devolverlo para profundizar el sabor y crear una espuma ligera.

Presente tanto en mesas familiares como en encuentros oficiales, el té de menta refresca con su dulzor fresco. Se sirve en vasitos y se saborea sin prisas: más que una bebida diaria, es una seña de identidad que reúne y abriga al invitado.

España — sangría, horchata (orxata)

recipientes, fruta, mostrador, mujer

La sangría combina vino con fruta fresca, jugo y a veces un toque de destilado como brandy. Su nombre remite a “sangre” por el rojo intenso de las versiones con vino tinto. Brilla en verano, bien fría.

Las recetas son muy variadas —cítricos, manzana, melocotón, frutos rojos— e incluso con vino blanco o espumoso para una sangría blanca. Servida en jarras grandes y pensada para compartir, condensa un modo de vida abierto y alegre.

La horchata (orxata), querida especialmente en Valencia, es una bebida vegetal a base de chufa, agua y azúcar. Blanca y cremosa, se toma fría para vencer el calor.

A menudo se disfruta con fartons —bollos alargados para mojar—. Además de sabrosa, se considera conveniente: la chufa es rica en vitaminas y antioxidantes. Es un básico local y un motivo de orgullo en la vida gastronómica valenciana.

Suecia — glögg (vino caliente)

olla, fruta, líquido

El glögg es el abrigo líquido del invierno sueco, sobre todo en Navidad. Parte de vino tinto o una base más fuerte —vodka o aquavit— y se calienta con especias (canela, clavo, cardamomo, jengibre), azúcar, piel de naranja y, a menudo, almendras y pasas.

Se sirve caliente con dulces de temporada como galletas de jengibre o bollos de azafrán. Es la invitación a quedarse cuando la noche se alarga.

Alemania — cerveza

jarras, vasos

La cerveza es la bebida nacional alemana y una tradición viva. El país es célebre por su diversidad —lagers, Pils, Weissbier (de trigo), Bock y más—. La Reinheitsgebot, la ley de pureza de 1516, limitó los ingredientes a agua, cebada y lúpulo, una apuesta por la sobriedad y la calidad.

La cerveza acompaña rutinas y fiestas. El Oktoberfest de Múnich convoca a aficionados de todo el mundo, con festbiers creadas para la ocasión. En cervecerías y jardines, las jarras chocan junto a pretzels, salchichas y chucrut. La cerveza alemana condensa oficio, continuidad y un vínculo cultural compartido.