Consejos para vuelos largos: comodidad y bienestar

Vuelos largos sin estrés: consejos y trucos prácticos
© Dmitry Radchenko

Guía para vuelos largos: elige asiento, ropa y calzado, qué comer y beber, entretenimiento y estiramientos, y cómo evitar el jet lag. Consejos prácticos.

Los vuelos largos pueden sentirse como un reto. Con un poco de preparación con cabeza y algunos trucos fiables, esas horas pueden volverse cómodas, a veces incluso agradables. Aquí van consejos prácticos para evitar el cansancio, el estrés y las sorpresas indeseadas en el aire.

Elegir el asiento

cabina de avión
Stephen Johnes, Public domain, via Wikimedia Commons

Antes de hacer el check‑in en línea, elige el lugar que de verdad quieres. Si te importa la ventanilla o prefieres el pasillo para levantarte con facilidad, decide de antemano. Revisa el mapa de asientos y apunta a una zona más tranquila para reducir ruido e interrupciones.

La comodidad depende de varios factores. En la parte delantera la turbulencia suele sentirse menos.

Las filas cercanas al centro del avión tienden a ser más estables, por estar próximas al centro de gravedad. Las filas de salida de emergencia ofrecen más espacio para las piernas y a menudo son menos solicitadas.

También importa el tipo de aeronave. En los aviones grandes (como Boeing 747 o Airbus A380), la parte trasera puede ser más ruidosa por los motores. En los aparatos pequeños (como Embraer o Bombardier), las filas delanteras suelen ser más silenciosas.

En los trayectos de largo radio, los asientos con espacio extra para las piernas o las filas más anchas son una apuesta sensata cuando estén disponibles. Las prioridades personales cuentan: si quieres desembarcar rápido, siéntate cerca de la salida; si valoras la ventanilla o estar cerca de otros pasajeros, tenlo en cuenta.

Si volar te inquieta o eres propenso a la claustrofobia, el pasillo suele dar sensación de mayor libertad.

Lo ideal es comprobar el plano exacto de la cabina en la web de la aerolínea al reservar. Ese pequeño reconocimiento previo se traduce en un viaje más cómodo.

Ropa y calzado

asientos de avión
Austrian Airlines, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

Vístete pensando en la comodidad. Los tejidos suaves y transpirables—algodón o lino—funcionan bien para muchas horas sentado.

La temperatura en cabina fluctúa. Vestir por capas permite poner o quitar prendas según se enfríe o se caliente el ambiente.

Elige calzado fácil de poner y quitar, sobre todo para el control de seguridad. Evita los adornos metálicos que te hacen perder tiempo. La ropa no debería limitar movimientos, especialmente en vuelos largos.

En viajes muy largos, valora las medias o prendas de compresión para favorecer la circulación y reducir el riesgo de trombosis. Si sueles ir al baño con frecuencia, opta por prendas fáciles de subir y bajar.

El suelo de la cabina puede estar frío, y los pies helados no ayudan. Lleva calcetines cálidos y holgados, sin gomas apretadas.

La idea es simple: prendas que soporten bien estar sentado, se adapten a los cambios de temperatura y no sumen incomodidad.

Higiene y comodidad

botones del panel del avión
© A. Krivonosov

Lleva lo básico: cepillo y pasta de dientes, toallitas húmedas y gel desinfectante.

El aire seco de la cabina castiga la piel. Para evitar grietas, usa hidratante en rostro, manos y labios. También puede molestar a los ojos; si sueles llevar lentillas, mejor cambia a gafas a bordo y lleva gotas lubricantes.

Comida y bebidas

mujer con una bandeja
Unaylinbo, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Lo que comes y bebes marca el tono del vuelo. Elige tentempiés ligeros y sencillos, como fruta (manzanas, peras, plátanos), frutos secos, deshidratados o verduras crujientes como zanahorias y apio.

Si quieres algo más saciante, prueba sándwiches con rellenos ligeros, por ejemplo de pollo o atún con verduras. Evita comidas copiosas que pueden resultar molestas en una cabina presurizada.

En cuanto a las bebidas, bebe agua a sorbos con regularidad para evitar la deshidratación. Con el aire seco y presurizado, el agua es esencial.

Si optas por la comida de la aerolínea, plantéate elegir algo que no hayas probado. Deja el pan y la mantequilla sobre la tapa del plato caliente para templarlos. Y no te obligues con lo que no te guste: muchas aerolíneas permiten reservar el menú con antelación.

Entretenimiento y descanso

monitor a bordo
Delta News Hub, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

El entretenimiento adecuado hace que las horas pasen mejor. Carga por completo el móvil, la tablet o el portátil y lleva auriculares—mejor con cancelación de ruido si los tienes.

Descarga películas o series con antelación. Las aerolíneas suelen ofrecer una buena selección a bordo, pero tus propias elecciones aseguran que verás algo que te apetece.

Si te gusta leer, lleva un libro o descarga algunos e‑books. Los audiolibros funcionan muy bien en trayectos largos, sobre todo cuando cuesta concentrarse en el texto.

Si disfrutas con los juegos, instala algunos que no requieran internet. Una lista con tus temas favoritos ayuda a relajarse, y los podcasts o programas tipo radio son una forma sencilla de descubrir algo nuevo en pleno vuelo.

Si prefieres lo clásico, también valen las opciones en papel: crucigramas, sudoku u otros pasatiempos.

Una mezcla de actividades mantiene el aburrimiento a raya y hace que el viaje se sienta más corto, algo que se agradece en los vuelos de largo recorrido.

Movimiento y estiramientos

personas en un avión
Rene Ehrhardt, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Moverse con regularidad y hacer estiramientos suaves marca la diferencia. Da paseos breves por el pasillo cuando sea seguro y esté permitido—cada dos horas es un buen ritmo. Favorece la circulación y ayuda a evitar la retención de líquidos en las piernas.

Sentado, rota tobillos y activa las pantorrillas para mejorar el flujo sanguíneo y reducir la hinchazón. Añade estiramientos ligeros de cuello y espalda: gira la cabeza a izquierda y derecha, inclínala adelante y atrás y rueda los hombros.

Afloja manos y antebrazos alternando puños cerrados y relajados. Mejora la circulación y libera tensión tras mucho tiempo sentado. Practica una respiración profunda y constante para mantener buenos niveles de oxígeno, reducir el estrés y ganar comodidad.

Usa un pequeño apoyo lumbar o un cojín cervical para cuidar la postura y aliviar cuello y espalda. Sigue bebiendo agua con regularidad para evitar la deshidratación y ayudar al cuerpo a manejar la altitud.

Estas rutinas sencillas, cada hora o dos, reducen la incomodidad y la fatiga y sostienen el bienestar físico y mental durante todo el vuelo.

Adaptarse a un nuevo huso horario

asientos de avión
Konstantin Von Wedelstaedt (GFDL 1.2 or GFDL 1.2), via Wikimedia Commons

Intenta sincronizar antes tu rutina de sueño y vigilia con el huso horario de destino para suavizar el impacto de un vuelo largo.

Seguir estas pautas puede convertir un trayecto largo en algo más cómodo e incluso agradable. Un poco de preparación—y ajustar las decisiones a tus preferencias—rinde mucho para lograr un viaje más fluido y, de paso, más seguro.