Descubre el lago Lonar en Maharashtra: un cráter meteórico salino y alcalino, biodiversidad extrema y templos antiguos. Ciencia y leyendas de la India.
Imagina un lugar donde el espacio dejó literalmente su huella en la Tierra. No es ciencia ficción, sino un paraje real en el estado indio de Maharashtra: el singular lago Lonar. Nacido del impacto de un meteorito, sigue considerado uno de los fenómenos naturales más insólitos del país.
Hace miles de años, un meteorito se estrelló contra el suelo a una velocidad descomunal. Atravesó la dura roca basáltica y excavó un cráter de gran tamaño. Con el tiempo, el agua fue llenando la depresión y dio origen al lago Lonar. La cuenca mide cerca de 1,2 kilómetros de diámetro y supera los 130 metros de profundidad.
Los científicos aún discuten la datación del impacto. Unos proponen que ocurrió hace unos 52.000 años; otros lo sitúan tan atrás como 570.000 años. Lo que sí está claro es su rareza: no se han encontrado en la Tierra otros cráteres formados en roca basáltica como este. Cuesta no imaginar el instante del choque, y también entender por qué el lugar concentra tantas miradas.
A diferencia de los lagos de agua dulce, Lonar es salino y alcalino a la vez, rico en sosa. Esa combinación se explica por la geología local y por el hecho de que no está conectado con otros cuerpos de agua: lo que entra, suele quedarse. El resultado es un medio exigente en el que solo resisten formas de vida muy selectas.
Aun así, la naturaleza se adapta. Sus aguas albergan microorganismos especializados que rara vez se observan en otros lugares. Investigadores los estudian para comprender mejor cómo podría funcionar la vida en condiciones extremas, incluso en mundos tan implacables como Marte. La idea suena ambiciosa, pero lo que ocurre en Lonar la hace convincente.
Pese a la química inusual del lago, el borde del cráter y su entorno laten con árboles, aves y pequeños animales. La zona está reconocida oficialmente como monumento natural y cuenta con protección estatal. También figura entre los sitios naturales de importancia global gracias a un ecosistema irrepetible.
Proteger un lugar así no es sencillo. En el último año no se han registrado amenazas graves, pero el cambio climático y la huella humana podrían poner a prueba la resiliencia del lago en el futuro. Para un paisaje forjado por un golpe cósmico, su equilibrio sigue pareciendo sorprendentemente frágil.
La historia de Lonar es cultural además de natural. Según la leyenda, aquí fue derrotado un demonio llamado Lonasur, de ahí el nombre. Alrededor del lago aún se alinean templos centenarios con tallas minuciosas, cada uno una pieza del vasto pasado de la India.
Siguen llegando peregrinos y viajeros, aunque el lugar permanece fuera del radar para muchos. Ese sosiego refuerza su magnetismo, como si el cráter llevara marcando su propio tiempo desde hace edades.
Lonar no exige un billete de avión para dejar huella. Su historia por sí sola resuena: un vínculo directo entre la Tierra y el espacio, entre lo que fue y lo que es. Son pocos los sitios que lo expresan con tanta claridad, un recordatorio perdurable de hasta qué punto puede asombrar nuestro planeta.