Cómo funciona la monarquía electiva de Malasia

Malasia y su monarquía electiva: el rey por cinco años
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Descubre cómo Malasia elige a su rey por cinco años entre nueve sultanes, qué poderes tiene el monarca, ventajas y retos del sistema y por qué es único.

Imagina un país donde el rey se elige por tiempo limitado. No por el pueblo ni por el parlamento, sino entre otros reyes. Y no de por vida, solo por cinco años. No es ficción ni una broma. Es Malasia.

¿Quién ostenta el poder en Malasia?

Malasia es más que un solo estado; es una federación de 13 estados. Nueve de ellos están gobernados por monarcas—sultanes y otros líderes tradicionales. Esos nueve participan en un arreglo llamativo: uno de ellos se convierte en el rey de todo el país. No para siempre, sino por un mandato de cinco años.

¿Cómo se elige al rey?

Cada cinco años, los nueve monarcas se reúnen a puerta cerrada y eligen de entre ellos al próximo jefe de Estado. La votación es secreta y, aunque existe un orden de rotación, este puede cambiar—por ejemplo, si alguien declina o no puede asumir por otras razones.

La última elección tuvo lugar en enero de 2024. El nuevo rey fue elegido desde Johor: el sultán Ibrahim Iskandar se convirtió en el 17.º jefe de Estado de Malasia. Es conocido por su gusto por los automóviles de alta gama, su interés por los negocios y sus comentarios directos, una imagen que inevitablemente atrae miradas.

¿Qué hace el rey?

El papel del rey malasio es en gran medida representativo: asistir a ceremonias, firmar leyes, acompañar celebraciones nacionales. Aun así, la corona conserva autoridad efectiva: puede nombrar al primer ministro, disolver el parlamento y conceder indultos.

Esa autoridad cobra especial relevancia en momentos de crisis política. Cuando no está claro quién debe formar gobierno, la decisión final recae en el rey. En esas coyunturas, el trono funciona como estabilizador del sistema.

¿Por qué está diseñado así?

Este diseño busca equilibrio. Cada sultán sabe que tiene la posibilidad de encabezar el país, lo que favorece la unidad entre los estados y respeta el mosaico de culturas y tradiciones dentro de una sola federación.

El relevo cada cinco años actúa como un reinicio incorporado. Impide que una sola persona se aferre al poder por demasiado tiempo y mantiene la institución receptiva.

¿Tiene desventajas?

Las tiene. Cinco años no siempre alcanzan para llevar a término grandes ideas. Y si un rey deja el cargo antes de tiempo—por enfermedad, decisión personal u otros motivos—surge de inmediato la pregunta de qué sigue. Ha ocurrido, pero los detalles son escasos, y esa opacidad deja espacio para las conjeturas.

¿Es realmente único?

Sí. Ningún otro país utiliza este modelo. En otros lugares, los reyes heredan el trono por sangre o la monarquía se ha vuelto mayormente simbólica. En Malasia, sigue siendo un mecanismo vivo—uno que funciona y se adapta.

¿Qué viene ahora?

Por ahora, el sistema proyecta estabilidad. Aun así, nadie sabe cómo gestionará las presiones futuras: incertidumbre política, el empuje de las redes sociales, cambios en el ánimo público. Puede que las cosas cambien, pero la idea de la rotación ya ha demostrado ser duradera.

Malasia muestra que incluso una institución real puede ser flexible y contemporánea. Y en cinco años, el próximo rey podría volver a ser una elección inesperada.