Cómo funcionan los ascensores del Burj Khalifa y a qué velocidad suben

Ascensores del Burj Khalifa: velocidad y diseño en Dubái
By Robert Luxemburg - Own work, Public Domain, Link

Descubre cómo operan los ascensores del Burj Khalifa en Dubái: hasta 36 km/h, zonificación por plantas, doble cabina y claves para visitar el mirador.

El Burj Khalifa, en Dubái, es el edificio más alto del planeta: se eleva 828 metros hacia el cielo. Llegar a sus plantas superiores requiere algo más que un único ascensor; aquí todo funciona de manera muy distinta a un rascacielos convencional. Y hay un detalle que llama la atención: los elevadores no solo son rápidos, figuran entre los más veloces del mundo.

¿A qué velocidad se mueven los ascensores?

Según la información oficial, los ascensores del Burj Khalifa alcanzan hasta 36 km/h. Es comparable a conducir por una ciudad, solo que en vertical. Todo el sistema está pensado para que miles de personas se desplacen con agilidad a lo largo de más de 160 plantas.

El edificio opera 57 ascensores y algunos son de doble cabina, de modo que dos grupos de pasajeros viajan a la vez en niveles distintos del mismo coche. Con ello se evitan colas persistentes y se reducen los tiempos de espera.

¿Cómo funciona todo?

Dada la altura de la torre, los ingenieros idearon una zonificación inteligente: los ascensores sirven franjas diferentes de pisos. Algunos llegan solo a niveles intermedios, otros suben más alto y solo unos pocos alcanzan las cotas superiores, incluida la plataforma de observación a 555 metros.

El trayecto más largo de un ascensor aquí es un ascenso continuo de 504 metros sin paradas. Y una de las paradas más elevadas se sitúa a 638 metros, otro registro cercano al récord.

¿Por qué importa?

Si se compara con otros rascacielos —como la torre de Shanghái o el Taipei 101—, los ascensores del Burj Khalifa no son los más rápidos en términos absolutos, pero destacan por su fiabilidad y por un diseño muy meditado. El edificio además recurre a tecnologías modernas para ahorrar electricidad y cuidar el entorno, entre ellas paneles solares y sistemas de captación de agua del aire. Los ascensores forman parte de ese ecosistema inteligente. En el día a día, la fluidez que logran resulta tan impactante como la pura velocidad.

¿Qué viene después?

Arquitectos e ingenieros ya discuten cómo serán los ascensores del mañana: más veloces, sin cables y guiados por inteligencia artificial. Incluso cuando aparezcan nuevos récords, el Burj Khalifa seguirá siendo un símbolo de su tiempo, y sus elevadores, un recordatorio de cómo aprendemos a vencer no solo la distancia, sino también la altura.

Al final, no se trata solo de levantar la torre más alta, sino de que cualquiera pueda alcanzar su cima sin complicaciones.