Guía para viajeros: detecta estafas médicas en el extranjero, elige clínicas asociadas y usa tu seguro de viaje sin sorpresas. Evita cobros abusivos hoy.
Muchos viajeros dan por hecho que, si enferman durante las vacaciones, el seguro les sacará del apuro. La realidad suele ser más enrevesada. La atención médica en el extranjero puede convertirse en una sorpresa desagradable con una factura abultada, especialmente en destinos populares como Egipto, México y Tailandia.
Las zonas turísticas están repletas de clínicas privadas, y no todas juegan limpio. Algunas recetan deliberadamente pruebas y procedimientos innecesarios para inflar la cuenta. Otras, sencillamente, multiplican los precios. En un caso en México, a un viajero le cobraron varios miles de dólares por un tratamiento que en su país habría costado aproximadamente un tercio. La lógica es clara: el visitante está vulnerable y termina pagando.
Suele empezar cuando el viajero se encuentra mal y pide ayuda en el hotel. El personal recomienda a un médico o una clínica supuestamente de confianza. A veces el doctor acude a la habitación; otras, llevan al huésped a un centro médico. Lo que viene después es ya conocido: exámenes, sueros, pastillas, diagnósticos… todo presentado como urgente e imprescindible.
Al llegar el momento de pagar, el paciente descubre que el seguro “no aplica” o “no lo aceptan”. Exigen cubrir todo de su bolsillo, en efectivo o con tarjeta. Con poca energía para discutir, el turista confundido suele abonar la cuenta solo para dejar atrás el mal trago.
No son percances aislados, sino esquemas ensayados. Suelen intervenir empleados de hotel, taxistas y médicos. Las clínicas pueden pagar comisiones por cada paciente remitido, de modo que el consejo “amable” que recibe el viajero está lejos de ser desinteresado.
Tener una póliza no garantiza protección. Incluso un plan sólido sirve de poco si terminas en una clínica que no trabaja con tu aseguradora. A veces, incluso en centros reputados, el personal asegura que los sistemas están caídos o que no consiguen contactar con la compañía. El resultado es una factura elevada que el viajero debe asumir solo; sobre el papel hay cobertura, pero sin coordinación real se desvanece.
— Consulta con tu aseguradora de antemano qué clínicas son sus socias en tu destino.
— Guarda el teléfono del servicio de asistencia de tu aseguradora.
— No aceptes acudir a una clínica desconocida sin confirmación de tu compañía de seguros.
— Pide documentos en ruso o en inglés antes de firmar cualquier cosa.
— Conserva todos los recibos y papeles: serán esenciales si tienes que disputar los cargos.
— Si algo sale mal, contacta de inmediato con tu aseguradora. En situaciones complejas, recurre a tu embajada o consulado para orientarte sobre los pasos siguientes.
El problema es conocido y ha sido objeto de cobertura mediática, pero muchas clínicas deshonestas siguen operando en los principales focos turísticos. Es poco probable que la situación cambie rápido, así que la opción más segura es mantenerse alerta y prepararse con antelación.
El seguro es una herramienta, no una varita mágica. Funciona solo si sabes utilizarlo. En un sistema sanitario ajeno, la prudencia rinde mucho: a veces, incluso bajo una bata blanca, pesa más la facturación que la recuperación.