21:41 29-11-2025

Gatos callejeros en Estambul: historia, cuidado y símbolos locales

Descubre por qué los gatos de Estambul son parte de su cultura: su historia, el cuidado ciudadano y oficial, los famosos Tombili y Gli, y la película Kedi.

© A. Krivonosov

Si alguna vez te encuentras en Estambul, mira más allá de las grandes mezquitas y los bazares bulliciosos. Los gatos están por todas partes. Se tumban en los bancos, se calientan junto a los escaparates, atraviesan patios a toda prisa e incluso se cuelan en los cafés; cuesta no sonreír al ver cómo se adueñan, sin prisa, de cada rincón. En Estambul, los gatos callejeros no son solo animales: forman parte del ritmo diario de la ciudad.

Por qué hay tantos gatos en Estambul

El vínculo de la ciudad con los gatos viene de lejos. En tiempos en que muchas casas eran de madera, los gatos se ganaban el sustento cazando ratones y ratas, así que la gente los valoraba. También hay un componente cultural: en el islam, los gatos se consideran animales limpios. La tradición cuenta que el profeta Mahoma tenía un gato y que una vez cortó un trozo de su ropa antes que molestar al animal que dormía sobre ella. Ese respeto ha perdurado, y en Estambul ayudar a un gato sigue viéndose como una buena acción.

Cómo viven hoy los gatos callejeros

Hoy viven en la ciudad unos 150.000 gatos callejeros. Y, aun así, no son 'sin hogar' en el sentido habitual. Se mueven con seguridad: la gente los alimenta, coloca pequeños refugios junto a las puertas e incluso cuida de su salud.

Las autoridades también hacen su parte: instalan casetas para protegerlos de la lluvia, organizan tratamientos, vacunaciones y esterilizaciones. Todo esto mantiene a los gatos a salvo, y a la ciudad, limpia y acogedora. Es un cuidado práctico, y se nota.

Los gatos célebres de Estambul

Algunos gatos se convirtieron en celebridades locales. Uno de ellos fue Tombili, cuya foto —reclinado en un bordillo como si estuviera absorto— se volvió viral en Internet. Tras su muerte, los vecinos levantaron una estatua en su honor, convertida desde entonces en un pequeño hito de barrio.

También estuvo Gli. Vivía en Santa Sofía y lo reconocía cualquiera que la visitara. Incluso durante visitas oficiales, paseaba con calma por el lugar. Cuando murió, miles de personas escribieron sobre ello en redes sociales, y las autoridades prometieron preservar su memoria.

Una película sobre los gatos de Estambul

Hay incluso una película sobre sus vidas. Se llama Kedi y cuenta las historias de siete gatos callejeros y de las personas que los cuidan. El público de todo el mundo la recibió con cariño; no sorprende, porque muestra cómo los animales llegan a ser parte de la vida en una gran ciudad.

Qué significa todo esto

En Estambul, los gatos son más que transeúntes peludos: forman parte de la cultura de la ciudad. Aquí la gente no solo convive con los animales: los cuida, los respeta e incluso se enorgullece de ellos. Las muchas escenas cotidianas de humanos y felinos compartiendo las calles le dan al lugar una atmósfera especial, y ese pacto silencioso entre los residentes y sus vecinos bigotudos es una de las razones por las que la ciudad se siente especialmente acogedora.