17:34 27-11-2025
El tercer puente de Estambul: Yavuz Sultan Selim sobre el Bósforo
Guía del puente Yavuz Sultan Selim, tercer puente de Estambul sobre el Bósforo: une Europa y Asia, comparte calzada con trenes y alivia el tráfico metropolitano.
En Estambul, donde cada esquina respira historia, un puente ha asumido con claridad el papel de emblema del presente. No siempre es el primero que se menciona al hablar de los cruces del Bósforo—aunque bien podría serlo. El puente Yavuz Sultan Selim, el tercero de la ciudad, es más que un enlace entre orillas: es una estructura vasta y audaz que ata dos continentes, Europa y Asia, y se ha convertido en motivo de orgullo para Turquía.
Por qué hacía falta un tercer puente
Cada día, millones circulan por las carreteras de Estambul, y los puentes existentes sobre el Bósforo alcanzaron su límite hace tiempo. Por eso, en 2013 empezó la construcción de un nuevo cruce que lleva el nombre del sultán Selim I, conocido como Yavuz, un gobernante otomano que amplió notablemente las fronteras del imperio. El objetivo era directo: ofrecer una ruta rápida y cómoda a través de la ciudad, sobre todo para quienes evitan el centro.
Qué lo hace diferente
Cuesta exagerar su escala. El puente se estira más de dos kilómetros, con un vano principal de 1.408 metros. Y, sobre todo, es el puente más ancho del mundo: casi 60 metros de lado a lado, más que una autopista de ocho carriles.
También figura entre los más altos de su categoría: sus torres alcanzan los 322 metros, más que la Torre Eiffel sin antena. Tal vez el detalle más llamativo sea que automóviles y trenes comparten el mismo nivel, una combinación poco habitual que revela la ambición del diseño.
Cómo se construyó
El proyecto reunió a especialistas de varios países, entre ellos Francia y Suiza, mientras que empresas turcas e italianas se encargaron de la obra. El puente tomó forma en casi tres años y se inauguró en agosto de 2016. En su estructura se emplearon cientos de miles de toneladas de hormigón y acero, con un coste total de unos 3.000 millones de dólares.
Para qué sirve a la ciudad
Los conductores ya no tienen que adentrarse en el centro de Estambul para cruzar el Bósforo. Es una ventaja decisiva para camiones y autobuses interurbanos. Como parte de un gran anillo de circunvalación, el puente ha aligerado notablemente la congestión y ha acelerado el tráfico.
Hoy es algo más que una calzada. El puente se ha convertido en una pieza clave de la infraestructura de Turquía y hasta puede influir en las rutas internacionales de carga. Al simplificar el movimiento de mercancías, refuerza la economía. Erguido sobre el estrecho, transmite la sensación de que Estambul sabe construir a lo grande, y se ha ganado un lugar entre los hitos de los que la ciudad puede sentirse, con razón, orgullosa.