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Château Frontenac, icono de Québec: historia y arquitectura
Descubre el Château Frontenac en Québec: origen ferroviario en 1893, reuniones de Roosevelt y Churchill, rodaje de Hitchcock y la renovación de 2014.
Hay edificios por los que uno pasa sin mirar dos veces. Otros se quedan en la memoria. El Château Frontenac pertenece a los segundos: un hotel esbelto y a la vez imponente en pleno corazón de la ciudad de Québec que, desde hace tiempo, es su emblema; cuesta imaginar la ciudad sin su silueta.
Cómo empezó todo
El Château Frontenac abrió en 1893. Lo encargó una compañía ferroviaria decidida a atraer más viajeros. El arquitecto Bruce Price lo diseñó inspirado en los grandes châteaux de Francia y dio forma a un icono de torretas, techos empinados y ventanas estrechas. El hotel tomó su nombre de Louis de Buade, conde de Frontenac, el gobernador francés que gobernó la Nueva Francia en el siglo XVII.
El hotel se alzó sobre una orilla alta del río San Lorenzo. Esa posición lo hace visible desde muchos puntos de la ciudad y, en el perfil urbano, parece un castillo de cuento.
Un lugar con historia
El Château Frontenac es más que un hotel. Sus muros han sido testigos de momentos importantes. Durante la Segunda Guerra Mundial, albergó reuniones entre el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill, en las que abordaron planes para combatir el fascismo y el futuro de Europa.
El cine también hizo escala aquí. En 1952, el legendario director Alfred Hitchcock eligió el Château Frontenac para su película I Confess.
Con el paso de las décadas, el hotel ha recibido a numerosos huéspedes célebres, entre ellos el rey Jorge VI del Reino Unido y la reina Isabel, que se alojaron aquí en 1939 durante una visita a Canadá.
Dónde se encuentra hoy
En 2014, el Château Frontenac se sometió a una restauración integral. La renovación costó $75 millones. Por dentro, los espacios se modernizaron a fondo, mientras que el exterior conservó su elegante silueta de "castillo". Hoy el hotel ofrece 610 habitaciones cómodas, varios restaurantes (entre ellos Champlain y Bistro Le Sam), un spa y amplios salones para eventos.
Pese a todas las actualizaciones, sigue luciendo como un castillo histórico. Muchos lo consideran uno de los hoteles más fotografiados del mundo, y es fácil entender por qué.
Vale la pena conocerlo aunque no vayas
Aunque un viaje a Canadá no esté en la agenda, la historia del Château Frontenac sigue siendo cautivadora. No es solo un edificio: forma parte de la historia de la ciudad y del país. El hotel se ha convertido en símbolo de Québec y continúa moldeando su imagen.
El Château Frontenac recuerda que la arquitectura no son solo paredes y techo, sino también el espíritu de una época, sus acontecimientos y sus personas. Lleva en su sitio más de 130 años y todavía sorprende e inspira.