05:45 26-11-2025
Conciertos subterráneos en las Cuevas del Drach, Mallorca
Descubre las Cuevas del Drach en Mallorca: conciertos de música clásica desde una barca sobre el lago Martel, juego de luces y visita guiada de una hora.
Mallorca es sinónimo de mar, sol y playas. Pero la isla guarda algo realmente fuera de lo común: las Cuevas del Drach, donde los conciertos no suceden en una sala, sino bajo tierra, desde una barca y a oscuras.
¿Dónde tienen lugar estos conciertos?
Las Cuevas del Drach se encuentran en la costa oriental de la isla, cerca de Porto Cristo. Es un sistema de cavidades de gran tamaño con un lago subterráneo. El entorno ya impresiona; aun así, lo que atrapa es la música que surge desde las entrañas de la tierra.
Todo empezó en 1935, cuando un ingeniero llamado Carles Buigas ideó un modo de iluminar las grutas y montar un espectáculo en toda regla. También había trabajado en las fuentes musicales de Barcelona. Desde entonces, los conciertos se convirtieron en tradición.
¿Cómo es la experiencia?
Al entrar, los visitantes avanzan por salas amplias cubiertas de estalactitas —largos “carámbanos” de piedra que cuelgan del techo—. Al final del recorrido llega la sorpresa: una sala con lago y música en directo.
Los músicos interpretan las piezas desde una barca que se desliza sobre el agua. La formación incluye dos violines, un violonchelo y un clavecín, un instrumento de teclado temprano parecido a un piano pequeño. Durante unos diez minutos suenan obras clásicas y, después, un juego de luces llamado Amanecer en el Lago.
Durante el concierto no se permite hacer fotos ni grabar vídeo: los organizadores prefieren que el público se entregue al instante.
¿Qué lago es?
El lago subterráneo se llama Martel. Está entre los mayores de su tipo, con 115 metros de largo y hasta 30 de ancho. Tras la música, se puede cruzar en barca o por el puente. La sensación es la de haber entrado en otro mundo.
En la cueva hay una temperatura agradable de 17–21 °C todo el año. La visita dura aproximadamente una hora. Conviene comprar las entradas con antelación en la web oficial: así se elige un horario cómodo y, de paso, se ahorra un poco.
¿Por qué merece la pena?
Las Cuevas del Drach son algo más que una visita turística: son un encuentro raro entre naturaleza y música. Incluso si la música clásica no es lo tuyo, el efecto desarma; hay muy pocos lugares en el planeta donde escuchar un concierto en vivo, en una cueva a oscuras, desde una barca sobre un lago subterráneo.
Lo que perdura no es solo la belleza —que la hay, y mucha—, sino la originalidad de la experiencia.
Y sí, es real: un pedazo de Mallorca que espera bajo la superficie.