17:41 23-11-2025

MUSA: el museo de arte subacuático de Cancún e Isla Mujeres

Explora MUSA, el Museo de Arte Subacuático de Cancún: más de 500 esculturas bajo el mar entre Isla Mujeres y Punta Nizuc, ideal para snorkel y buceo responsable

By Andy Blackledge from Scottsdale, AZ, USA - Musa 2, CC BY 2.0, Link

Si piensas que Cancún es solo playas, hoteles y fiestas animadas, te espera una sorpresa. Muy cerca de la costa, en el lecho caribeño, hay un museo. No uno al uso, con salas y cuadros, sino un espacio submarino donde el mar hace de paredes y las esculturas cubiertas de coral sustituyen a los lienzos. Es MUSA, el Museo de Arte Subacuático.

¿Por qué levantar un museo en el fondo del mar?

La idea no surgió solo por estética. A finales de los 2000, científicos locales observaron que los arrecifes de coral de Cancún sufrían por el intenso flujo turístico. El director del parque marino, Jaime González Cano, y el empresario Roberto Díaz Abraham concluyeron que había que desviar a los visitantes de los arrecifes vivos. La solución, sencilla y persuasiva, fue instalar un museo en pleno océano para que la gente admirara esculturas en lugar de dañar la naturaleza.

Al esfuerzo se sumó el artista británico Jason deCaires Taylor junto con varios creadores mexicanos. Entre 2009 y 2010, se colocaron en el fondo marino las primeras cerca de 500 esculturas, dando inicio a la historia de MUSA.

¿Dónde está todo esto?

Las esculturas se reparten en dos zonas.

La primera es el arrecife Manchones, cerca de Isla Mujeres. A unos 6 metros de profundidad, reúne casi todas las piezas. Para visitarlo se necesita buceo con tanque, un atractivo especial para quienes disfrutan del submarinismo.

La segunda es el área de Punta Nizuc, más cercana a Cancún. Aquí hay menos obras, pero se ubican a poca profundidad —entre 3 y 6 metros—. Se puede llegar en barco con fondo de cristal o simplemente hacer snorkel.

Esculturas que se vuelven parte de la naturaleza

Todas las figuras están hechas con un concreto especial que no daña el mar. Más aún: sobre ellas empiezan a crecer corales y llegan los peces. Con el tiempo, estas estatuas se convierten en refugio de vida marina, y la frontera entre obra artística y hábitat se difumina de manera silenciosa.

Una de las piezas más reconocibles, The Silent Evolution, reúne alrededor de 400 figuras humanas que permanecen bajo el agua como en una espera contenida. También hay obras llamativas: un coche de concreto, un hombre en un escritorio de oficina, un pescador sentado. Muchas apuntan a temas cotidianos y a lecturas simbólicas.

El museo no deja de crecer

Hoy el museo reúne más de 500 esculturas, y los organizadores no planean detenerse. Está previsto sumar otras 21 piezas cerca del antiguo asentamiento de El Meco. Las nuevas obras se conectarán con la cultura maya y con leyendas locales.

Oficialmente, el museo recibe alrededor de 300.000 visitantes al año. Y aunque no se entra caminando como a una galería convencional, el interés no deja de aumentar.