05:30 22-11-2025
Cómo Londres cayó en la fiebre de la ginebra en el siglo XVIII
Descubre la Gin Craze: cuando Londres del s. XVIII se volcó a la ginebra. Causas políticas, caos social y las leyes que frenaron el exceso, de Hogarth al té.
En el siglo XVIII, algo extraño e inquietante se apoderó de Londres. La ciudad se precipitó en un furor por el alcohol —con la ginebra a la cabeza—. Se servía en todas partes, se vendía en cada esquina, y las secuelas fueron tan profundas que aún se recuerdan. A ese periodo se le dio el nombre de la Gin Craze y se prolongó durante más de treinta años.
Dónde empezó: la ginebra, una bebida para todos
El auge de la ginebra fue fruto de decisiones políticas. Las autoridades querían frenar las importaciones de licores franceses y respaldar a los productores locales. La ginebra encajaba a la perfección: barata, potente y fácil de destilar. Cualquiera podía venderla: no hacía falta licencia.
Hacia 1730, Londres contaba con unos 7.000 puntos de venta de ginebra, y la producción anual alcanzaba los 10 millones de galones. No era un trago de élite, sino de la gente común; la bebían hombres, mujeres e incluso niños.
Cuando el alcohol se convierte en problema
Con un acceso tan sencillo, llegaron los problemas. La gente empezó a beber en exceso. Subió la delincuencia, las familias se deshicieron y muchos perdieron pie en la dignidad. La ginebra ofrecía una salida rápida, pero causaba más daño que alivio.
En 1751, el artista William Hogarth plasmó esa fractura en dos estampas. Beer Street muestra a personas trabajando, sonrientes, la vida que sigue su curso. Gin Lane es su reflejo sombrío: borrachos desplomados en la calle, una madre que deja caer a su hijo, edificios al borde del derrumbe. El contraste, todavía hoy, dice más que cualquier informe, y esas imágenes se volvieron emblemas perdurables de la época.
Qué hicieron las autoridades
Los intentos por devolver el orden llegaron, aunque con resultados lentos. A lo largo de veinte años, los legisladores aprobaron cinco leyes para contener la venta de ginebra. En 1736 introdujeron licencias costosas e impuestos elevados, medidas que solo alimentaron un mercado negro: la ginebra reapareció como “medicina”.
El giro real llegó con la ley de 1751. Prohibió a los pequeños minoristas vender bebidas espirituosas, reforzó la supervisión y restringió con dureza la distribución. La producción se desplomó: de 18 millones de galones en 1743 a menos de dos millones ocho años después.
Por qué se desinfló la ginebra y qué la reemplazó
No fue solo la ley la que cambió el rumbo. El grano se encareció, los ingresos bajaron y también cambiaron las modas. La ginebra perdió brillo, mientras el té se instalaba en la vida cotidiana británica. El intercambio fue sencillo: una taza de té en lugar de un vaso de ginebra.
Lo que deja esta historia
La Gin Craze es algo más que el relato de un Londres “ebrio”; es una advertencia. Cuando la penuria se extiende y la bebida fuerte está al alcance de la mano, el daño puede ser hondo. La enseñanza de fondo es que el cambio es posible si se combinan control, sentido común y un mínimo de cuidado.
Hoy la ginebra ha vuelto a estar de moda, pero con otra cara: un trago de barra con estilo, no un refugio para olvidar. El pasado, por lo visto, aún guarda lecciones que conviene atender.