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RÉSO, la Ciudad Subterránea de Montreal: cómo recorrerla
Descubre RÉSO, la Ciudad Subterránea de Montreal: accesos, qué ver, compras, cafés y tours guiados. Ideal en invierno para moverse cómodo y explorar la ciudad.
Bajo el centro de Montreal se esconde algo poco común: toda una ciudad bajo las calles. Puedes pasear, ir de compras, quedarte a tomar un café, pasar de un edificio a otro e incluso subir al metro, todo sin poner un pie en el exterior. En invierno, cuando arriba manda la nieve y el hielo, la idea se vende sola.
Esta red de pasadizos subterráneos se llama RÉSO (siglas de “réseau”, red en francés), aunque los visitantes la conocen como la Ciudad Subterránea. El apodo le calza: aquí la vida bulle, los negocios funcionan y la gente circula, todo bajo tierra.
Cómo empezó
La idea tomó forma en los años sesenta. La primera conexión unió varios edificios clave: el complejo de oficinas Place Ville Marie, el hotel Fairmont y la estación Central. A partir de ahí, la red creció rápido, sobre todo de cara a la Expo 67, cuando la ciudad necesitaba rutas más cómodas.
Desde entonces, RÉSO se integró en el pulso cotidiano de Montreal. La utilizan a diario hasta medio millón de personas: no solo turistas, también residentes, estudiantes y oficinistas.
¿Dónde empieza el recorrido?
La Ciudad Subterránea no tiene una entrada única: se accede desde decenas de puntos. Uno de los comienzos más sencillos es el Complexe Desjardins, un gran edificio con tiendas y cafés. Muy cerca, la Place des Arts —un núcleo de cultura y música— también conecta con la red.
Desde allí se puede deambular por el Centre Eaton y Place Montréal Trust, grandes galerías comerciales donde cuesta no detenerse en una tienda o por un café. Los pasillos enlazan estos espacios con tanta naturalidad que casi no se nota cuando se llega a Place Ville Marie, el punto de partida de la construcción original de la red.
También se alcanza la estación Central, e incluso se pasa bajo la calle hacia otros barrios: el sistema es, de verdad, extenso.
¿Qué hay dentro?
Es mucho más que pasillos. Es un ecosistema completo de tiendas, cafés, farmacias, bancos y exposiciones. Los espacios están bien iluminados, son cálidos y transmiten seguridad; a ratos se olvida por completo que uno está bajo tierra. Algunos corredores atraviesan estaciones de metro, lo que facilita los transbordos.
Orientarse resulta sencillo: hay señalización y planos por todas partes. Y si preocupa perderse, un mapa en línea o una app en el móvil resuelven la duda.
¿Conviene ir con guía?
Si apetece profundizar en la historia de RÉSO y en cómo funciona, una visita guiada es una opción. Por ejemplo, MTL Detours organiza recorridos por la Ciudad Subterránea que señalan rincones destacados, arquitectura y anécdotas; para quien va por primera vez, ayuda mucho.
Algunos expertos sostienen que estas redes subterráneas apuntan al futuro: protegen del clima, ahorran energía y hacen más fácil moverse por la ciudad.
¿Por qué probarla?
La Ciudad Subterránea de Montreal no es una rareza para tachar de una lista. Es una pieza viva de la vida urbana que los locales usan a diario. Atrae, funciona y, a su manera, es hermosa.
Si estás en Montreal en invierno, en un otoño lluvioso o simplemente quieres ver algo distinto, asómate a RÉSO. Es una forma llamativa de mirar la ciudad desde otro ángulo, literalmente.