17:40 11-01-2026
Čarodějnice: la noche de hogueras en la República Checa
Descubre čarodějnice en la República Checa: hogueras, muñecos de paja y ambiente familiar para despedir el invierno. Tradición ligada a la Noche de Walpurgis.
Cada año, en la República Checa, los últimos días de abril encienden decenas de hogueras. La gente se reúne en parques y claros, prende fuego a brujas de paja, asa salchichas y celebra hasta bien entrada la noche. No es un espectáculo ni Halloween: es čarodějnice, que en checo significa brujas.
El ambiente es luminoso, familiar y nada inquietante, por mucho que el nombre sugiera lo contrario.
La bruja no es más que un muñeco
Nadie quema a una bruja real. Es una figura sencilla de paja y ropa vieja que representa al invierno, la estación que todos están listos para despedir. Las llamas, se entiende, consumen la penumbra de los meses fríos y abren paso a la primavera.
La fiesta se llama pálení čarodějnic, literalmente la quema de las brujas. Por suerte, no tiene nada que ver con brujas reales ni cacerías.
¿Por qué a finales de abril?
La fecha no es casual. Es la víspera de las celebraciones del Primero de Mayo y, en algunos países europeos, la noche se conoce como Noche de Walpurgis. Tiempo atrás se creía que entonces se reunían las brujas y que el fuego alejaba el mal. En tierras checas, ese relato antiguo se mezcló con usos locales, y el resultado es una viva celebración de primavera.
Hoy significa una cosa: el invierno ha quedado atrás y el calor es bienvenido.
¿Cómo lo celebran los checos?
La čarodějnice actual se vive como una noche de hogueras con amigos, solo que más animada y multitudinaria. Las familias llegan juntas, llevan comida, asan salchichas (špekáčky) a la lumbre y montan miniconciertos, juegos y fiestas. Los niños fabrican sus propios muñecos, se disfrazan de brujas y participan en concursos.
En ciudades grandes como Praga, se convierte en festivales con música, escenarios y fuegos artificiales. En los pueblos, en cambio, el espíritu es igual de cálido—en todos los sentidos—y la velada se siente menos ritual y más reunión de barrio.
¿Es un rito ancestral?
Se suele llamar tradición antigua, pero no hay pruebas firmes de que la quema de la bruja sea un antiquísimo adiós al invierno. Más bien parece una mezcla de viejos relatos europeos, costumbres cotidianas y una querencia sencilla por el fuego y la primavera.
Algunos comparan čarodějnice con la Maslenitsa rusa, donde se quema un muñeco para despedir el invierno. El matiz checo es que la figura es una bruja, no la muñeca de Maslenitsa.
La tradición tiene futuro
En los últimos años, la celebración no ha hecho más que ganar popularidad—sobre todo en las ciudades, donde muchos buscan salir de la rutina y reunirse junto al fuego, simplemente para estar juntos. El foco no es la bruja, sino el calor: llamas en la oscuridad, vecinos codo con codo, risas, olor a humo y esa callada impresión de que vienen días buenos.
La forma checa de quemar a la bruja no habla de oscuridad ni de miedo; habla de primavera, de calidez y de alegría. Marca el momento en que el invierno se aparta y llega algo nuevo. Y aunque la bruja se consuma en llamas, lo que queda son recuerdos nítidos, vivos como lenguas de fuego en una noche de primavera.