09:39 08-01-2026
Sechseläuten en Zúrich: el Böögg y la cuenta atrás del verano
Descubre el Sechseläuten en Zúrich: el Böögg arde sobre una pira y su explosión augura el verano. Historia, ritual y curiosidades de esta tradición suiza.
Cada primavera en Zúrich se repite un espectáculo poco común. En la plaza principal, los vecinos levantan un gran muñeco con aspecto de yeti, el Böögg, apilan una pira altísima y le prenden fuego. La idea es sencilla: asomarse a qué verano se viene.
Puede sonar extravagante, pero para los habitantes de la ciudad es una costumbre con raíces hondas y un significado propio. Y aunque el día tiene aire de fiesta, muchos siguen el rito con auténtica atención, convencidos de que el Böögg puede insinuar el tiempo que hará; quizá también porque todos comparten el deseo de un verano amable.
Quién es el Böögg y de dónde viene
El Böögg es una figura grande, similar a un muñeco, hecha de madera, paja y tela. La cabeza va cargada de petardos. En el pasado, este tipo de figuras simbolizaba el invierno —o, en un sentido amplio, los temores— y quemarlas en primavera era una forma de espantar el frío.
Al principio, la quema del Böögg era un acto aparte. En 1902 se unió al desfile de los gremios —esas históricas asociaciones de artesanos— y juntos dieron forma a un único festival de primavera que Zúrich conoce como Sechseläuten.
Cómo transcurre la celebración
El festival tiene lugar a finales de abril. El momento clave llega cuando se enciende la pira y el Böögg empieza a arder. Desde ese instante, la gente pone el cronómetro: se cuentan los minutos desde las primeras llamas hasta la explosión de fuegos artificiales en la cabeza.
La creencia es directa: cuanto antes estalle la cabeza, más cálido y agradable será el verano. Si tarda mucho, se espera una estación fría y lluviosa.
Qué han mostrado los tiempos con los años
Con los años se han apuntado muchos registros. Por ejemplo:
— En 1974, la cabeza estalló tras solo 5 minutos y 7 segundos, y se dice que aquel verano fue caluroso.
— En 2023, el Böögg guardó silencio durante un récord de 57 minutos.
— Y en 2025, la explosión llegó a los 26 minutos y 30 segundos, un resultado considerado intermedio.
¿De verdad funciona?
Ningún meteorólogo incluye al Böögg en sus modelos. Aun así, la cuenta atrás se sigue con verdadero interés.
Además, un estudio suizo señaló que, en algunos casos, el tiempo que tarda en estallar la cabeza del Böögg coincidió con tendencias climáticas más amplias a escala global. Eso no lo convierte en un pronóstico fiable, pero como tradición cumple con lo esencial: reúne a la gente y les regala una historia común.
Por qué importa a la ciudad
La quema del Böögg no se queda en la puesta en escena. Es parte de la vida de Zúrich, un fragmento de su historia y un símbolo reconocible. Las familias salen, se suman a los desfiles, saludan a la primavera y se sienten parte de algo más grande.
Y aunque los pronósticos de verdad llegan de satélites y computadoras, la ciudad sigue contando los minutos hasta el estallido; cuesta no dejarse llevar por la esperanza de que una explosión rápida anuncie un verano cálido y luminoso.