01:25 01-01-2026
Estaciones fantasma y metros abandonados: París, Londres y Cincinnati
Descubre estaciones fantasma, túneles y metros abandonados en París, Londres y Cincinnati. Historia, razones de abandono y hallazgos que despiertan curiosidad.
En muchas ciudades del mundo, justo bajo el ritmo del tráfico, se esconden túneles, estaciones y tramos enteros de metro por los que la gente corriente jamás ha pasado. Algunos llevan décadas clausurados; otros ni siquiera se inauguraron. Están fuera de foco y lejos de los itinerarios turísticos, pero su magnetismo, difícil de disimular, persiste.
¿Qué son estos lugares?
Cuando se habla de mundos subterráneos, es fácil imaginar ciudades paralelas bajo tierra. La realidad es más modesta y, en cierto modo, más sugerente: son secciones antiguas, inconclusas o retiradas de la red de metro, túneles desiertos, antiguas catacumbas e incluso canteras. La mayoría lleva años sin uso y la información oficial es escasa. No parece existir un mapa completo y actualizado del último año.
Aun así, se saben algunas cosas.
París: estaciones que no figuran en el plano
El Metro de París oculta varias estaciones fantasma. Porte Molitor y Haxo, por ejemplo, se construyeron pero nunca se abrieron al público. La primera estaba vinculada a un depósito técnico; la segunda pretendía unir dos líneas, algo que nunca ocurrió. Los turistas no entran y, por lo general, estas estaciones ni aparecen en los planos del sistema.
Cincinnati, EE. UU.: el metro que nunca funcionó
En la década de 1920, Cincinnati empezó a construir un metro. El proyecto era ambicioso, pero el dinero no alcanzó y la obra se detuvo. Quedaron túneles y estaciones bajo tierra, terminados, aunque sin ver pasar un solo tren. Hoy el acceso está mayormente restringido, con contadas visitas guiadas.
Londres: laberintos subterráneos
Bajo Londres hay más que líneas de la Tube. Persisten estaciones antiguas, pasadizos sellados y túneles fuera de servicio desde hace tiempo. Algunos se han reconvertido en almacenes o escenarios de rodaje. La mayoría, sin embargo, sigue vetada al público.
¿Por qué se abandonaron?
Las razones varían. En algunos casos, se agotó la financiación, como en Cincinnati. En otros, cambiaron los planes, como ocurrió en París. A menudo su uso resultó arriesgado o poco práctico. Se extraviaron expedientes, el acceso se complicó y recuperarlos exigiría inversiones considerables.
¿Quién entra allí y por qué?
Pese a los cierres, la atracción por estos bajos fondos urbanos no decae. Los exploradores urbanos buscan entradas a túneles abandonados y comparten sus hallazgos en internet. Son incursiones casi siempre no autorizadas y peligrosas, pero el interés no deja de crecer. Artículos y blogs siguen estas cavernas urbanas, aunque los datos oficiales son raros: lo que aflora suelen ser testimonios, fotos y conjeturas. Tal vez por eso, la curiosidad se alimenta sola.
¿Qué sigue?
Lo más probable es que la mayoría de estos espacios permanezca cerrada. Muchos son demasiado antiguos, están dañados o resultan inseguros. De vez en cuando, alguna estación se utiliza para exposiciones u otros proyectos culturales —como en Londres—, pero se trata de excepciones.
Aun así, estos lugares siguen encendiendo la imaginación. Recuerdan cuánto puede ocultarse bajo calles que creemos conocer. Cada enclave escondido es un fragmento de historia y, a la vez, una pista de cómo evolucionan nuestras ciudades.
Con perspectiva
Conviene recordar que los llamados metros abandonados no son la historia de vastas urbes subterráneas. Existen, pero como casos dispersos, cada uno con su propio relato. Muchos detalles siguen sin aclararse y ciertos mitos aún se agarran a estos sitios. Las afirmaciones rotundas sobre redes secretas bajo cada ciudad quedan mejor en la ficción.