05:25 30-12-2025

Hahoe: la aldea coreana de confianza, tradiciones y puertas abiertas

Descubre Hahoe en Corea del Sur: aldea UNESCO donde las puertas quedan abiertas, la comunidad vive en confianza y perviven la danza de máscaras y casas hanok.

By Bernard Gagnon - Own work, CC0, Link

Hoy damos por sentadas las vallas altas, las cerraduras y las cámaras de seguridad. Sin embargo, en Corea del Sur hay un lugar que se rige por otras reglas. En la aldea de Hahoe la gente sigue viviendo con las puertas casi siempre sin llave y no ve nada raro en que los vecinos crucen el umbral. No es una reconstrucción ni un museo al aire libre, sino un pueblo vivo donde la confianza y la ayuda mutua marcan el ritmo.

Casas sin cercas ni cerrojos: por qué funciona

Hahoe se encuentra no lejos de la ciudad de Andong, en la provincia de Gyeongsang del Norte. A primera vista queda claro que no es un lugar cualquiera: casi no hay cercas, muchas puertas permanecen abiertas y nadie se inquieta por visitas sin avisar.

Quienes estudian los asentamientos tradicionales de Corea señalan que no se trata de una rareza local, sino de una expresión cultural. Una puerta abierta comunica que la gente no se teme y elige confiar. Ese gesto sencillo mantiene cálidos y próximos los lazos vecinales.

Una historia que sigue en marcha

La aldea tomó forma hace muchos siglos, durante la dinastía Joseon. Aquí se asentó un amplio clan de apellido Ryu, y la mayoría de los habitantes siguen siendo sus descendientes. La vida funciona como en una gran familia: se conocen, se ayudan y comparten el trabajo comunitario.

Lo llamativo es lo poco que ha cambiado el lugar con el tiempo. Siguen en pie las casas hanok de tejados de teja, las callejuelas estrechas y una manera tradicional de vivir. La UNESCO ha reconocido a Hahoe como Patrimonio Mundial precisamente por su autenticidad, no por parecer un decorado.

Gente que vive en conjunto, en la práctica y no solo puerta con puerta

En Hahoe viven alrededor de un centenar de personas. Y aunque llegan turistas de todo el mundo, el pueblo sigue siendo un lugar real para habitar, no un telón de fondo para visitantes.

La vida se organiza de forma colectiva: fiestas, ritos y también la rutina diaria. La aldea mantiene una antigua danza de máscaras, no como espectáculo, sino como tradición que congrega a todos. Los vecinos creen que protege el pueblo y trae buena fortuna.

Por qué viven así: filosofía en acción

La idea que guía la vida en Hahoe procede del confucianismo, una filosofía de larga data en Corea. Fomenta el respeto, el cuidado de los mayores y la armonía. Por eso aquí no hay urgencia por esconderse tras cercas: la confianza es el punto de partida.

En el pasado, aldeas como esta tenían escuelas donde los niños aprendían etiqueta, lectura e historia. Todavía se conserva un histórico pabellón de estudio que recuerda aquellos tiempos.

¿Y hoy? La vida sigue, y no hay prisa por cambiar

En el mundo actual, vivir con las puertas abiertas suena arriesgado. Pero los habitantes de Hahoe no parecen preocuparse por eso. Según relatan algunos blogueros de viaje, aún puede verse a alguien sentado junto a un umbral abierto mientras los vecinos se asoman a conversar, como ocurría años atrás.

Cada vez llegan más turistas y eso deja huella. Aun así, el ánimo del pueblo se mantiene reconocible: sereno, confiado y cálido.

Lo que este lugar puede enseñarnos

Hahoe es más que una aldea. Es un recordatorio vivo de que la confianza entre las personas sigue siendo posible. Sin cercas hay más espacio para hablar, ayudar y estar cerca.

No será la opción de todos. Pero Hahoe sugiere que confiar no es una debilidad, sino una elección que simplifica la vida y la vuelve más amable.