01:30 26-12-2025

Cocodrilos en la Aldea Nubia de Asuán: tradición, turismo y debate

Descubre la Aldea Nubia frente a Asuán, donde crían cocodrilos del Nilo como símbolo cultural. Turismo y debate sobre bienestar animal y tradición en Egipto.

Bernard DUPONT from FRANCE, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

En el corazón de la Aldea Nubia, en la orilla occidental del Nilo frente a Asuán, pervive una tradición poco común. Aquí, entre casas de colores vivos y callejuelas estrechas, los vecinos crían cocodrilos del Nilo como animales de compañía. El espectáculo inquieta y fascina a partes iguales, y atrae a los viajeros hasta este rincón de Egipto.

La costumbre de tener cocodrilos en casa se remonta a tiempos antiguos. En la cultura nubia, estos animales han tenido peso como emblemas de fuerza, buena fortuna y protección. Quizá esa mirada se nutre de su presencia en la mitología y del culto al antiguo dios Sobek, patrono del agua y la fertilidad. Hoy la tradición perdura como un legado cultural transmitido con cuidado de generación en generación.

shellac, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

A diferencia de lo que se espera de una mascota, un cocodrilo nubio no deambula por la casa. Suelen mantenerse en recintos especiales o pequeñas piscinas; en algunos casos, viven en jaulas dentro del propio hogar. Los vecinos son minuciosos con sus animales: les proporcionan alimento —por lo general pescado— y procuran condiciones pensadas para la seguridad de reptiles y personas. Pese a su aspecto imponente, no se les considera un peligro real, porque se manejan desde pequeños y la gente se acostumbra a su comportamiento.

Hoy los cocodrilos son más que un rasgo de la cultura local: forman parte esencial del turismo de la zona. Visitantes de todo el mundo llegan a la Aldea Nubia para ver de cerca a estos animales singulares. Las visitas suelen incluir la posibilidad de tocar a un ejemplar joven o hacerse una foto de recuerdo. La experiencia entusiasma, aunque no deja de ir acompañada de cautela para quienes no están habituados a estar tan cerca de un depredador.

El turismo se ha convertido en una fuente importante de ingresos para la aldea, y la tradición de criar cocodrilos es su carta de presentación. Para los habitantes, no se trata solo de ganar dinero: también es la ocasión de mostrar al mundo la riqueza de su cultura.

Con todo, la costumbre despierta reacciones encontradas. Ambientalistas expresan inquietud por el bienestar de animales que viven fuera de su hábitat natural. Aunque los cocodrilos pueden adaptarse al cautiverio, su naturaleza reclama espacio y libertad. Al mismo tiempo, esta práctica mantiene vivo el interés del público por una especie que, de otro modo, podría quedar en riesgo de extinción.

PG Palmer, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

El futuro de esta tradición sigue abierto. Por un lado, el auge del turismo y la atención puesta en la Aldea Nubia favorecen su preservación. Por otro, las corrientes actuales en defensa de los derechos de los animales pueden modificar la forma de mantener a los cocodrilos. La costumbre podría evolucionar y quedarse en su dimensión cultural y simbólica, sin la tenencia de ejemplares.

La Aldea Nubia y sus cocodrilos son algo más que un reclamo turístico. Constituyen un monumento vivo de un pueblo que ha conservado el vínculo con su pasado en un mundo donde la tradición cede terreno a la globalización. Y aunque criar cocodrilos suscita preguntas y debate, sigue siendo un fenómeno singular: atrae, sorprende y, de algún modo, invita a pensar cómo las prácticas ancestrales pueden convivir con las exigencias del presente.