09:24 24-12-2025

Qué no hacer en el extranjero: leyes, costumbres y multas

Evita multas y problemas legales en tus viajes. Descubre 10 errores comunes: leyes locales, etiqueta en transporte, fotos prohibidas, comida, religión y más.

© A. Krivonosov

Viajar abre el mundo, pero la falta de familiaridad con las normas locales puede convertirse en momentos incómodos, multas o incluso problemas legales. Hábitos que en casa parecen de lo más normal no siempre son bienvenidos fuera. Un poco de preparación antes de salir ahorra nervios y dinero.

1. Ignorar las leyes y costumbres locales

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Cada país tiene sus propias reglas, y lo que en casa resulta habitual puede estar fuera de juego en otro lugar. En Singapur, mascar chicle está prohibido y tirar basura puede acarrear una multa considerable. En los Emiratos Árabes Unidos, fotografiar a personas sin permiso —sobre todo a mujeres— está vetado. En Tailandia, comentarios imprudentes sobre el rey pueden acarrear consecuencias serias. Ante la duda, el respeto llega más lejos que las excusas.

2. Hacer ruido en espacios públicos

Photokadaffi, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Las llamadas a gritos en el metro, los debates encendidos en restaurantes y las explosiones de emoción cansan a los locales. En Japón, hablar por teléfono en el transporte público se considera de mala educación. En Italia, dar de comer a las palomas en la plaza de San Marcos o meterse en las fuentes para refrescarse se sanciona con multa. A menudo, el silencio se interpreta como respeto.

3. Saltarse las normas de seguridad

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En algunos países la seguridad personal se toma muy en serio. En Singapur, los cigarrillos electrónicos están prohibidos; ni siquiera está permitido introducirlos en el país. En Dubái, dormir en el metro está prohibido y puede acabar en multa o incluso detención. Si no estás seguro, conviene asumir que rige la norma más estricta.

4. Ofender las normas culturales locales

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Una falta involuntaria también puede sentirse como un agravio. En Tailandia, tocar a alguien con el pie se percibe como una falta de respeto profunda. En Grecia, los tacones están prohibidos en los sitios históricos para proteger la piedra antigua. Un pequeño ajuste de conducta evita malentendidos grandes.

5. Tomar fotos prohibidas

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No en todas partes la fotografía es bienvenida, y no se trata solo de burocracia. En algunos países está prohibido fotografiar instalaciones estratégicas como puentes o bases militares. En países musulmanes, incluidos los EAU, sacar fotos de mujeres sin consentimiento está estrictamente prohibido. Si hay dudas, lo mejor es bajar la cámara y preguntar.

6. Ignorar las reglas del transporte público

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En Polonia, los turistas pueden ser multados por jugar a las cartas en los trenes: sí, la prohibición existe. En Singapur, comer o beber en el metro también puede conllevar una multa. El transporte público japonés exige una etiqueta estricta: nada de llamadas y nada de música alta. No es el lugar para improvisar.

7. Pasar por alto las costumbres a la mesa

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La comida es algo personal, pero los traspiés ocurren. En Portugal, pedir sal o ketchup —sobre todo con platos de alta cocina— se considera descortés y se toma como un insulto al chef. En los EAU, beber alcohol en público puede acabar en una multa elevada o incluso en deportación. Si un plato llega tal como lo concibió el chef, mejor dejar que hable por sí mismo.

8. Interactuar con los animales de forma incorrecta

Deerpeter, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

En varias regiones de Asia son habituales los mercados con monos, pero conviene mantenerse alerta: provocar a los animales puede desatar agresividad. En Bali, está prohibido molestar o alimentar a los monos porque puede derivar en ataques. En algunos países, dar comida a la fauna está vetado para proteger los ecosistemas. Los animales salvajes no son atrezo.

9. Debatir sobre religión y política

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Hay temas que se consideran tabú. En Tailandia, hablar de la familia real está fuera de lugar; en China, no se recomienda discutir de política; y en muchos países de Oriente Medio, las preguntas sobre religión pueden provocar una reacción negativa. Mejor llevar la conversación a terrenos seguros.

10. Poner tu propia cultura por delante

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Al visitar otro país, conviene equilibrar el respeto por las tradiciones locales con la propia identidad. Ir predicando valores, dar lecciones a los locales o criticar su modo de vida rara vez sale bien. La humildad suele llegar más lejos que la fanfarronería.

Antes de viajar, vale la pena mirar más allá de los lugares emblemáticos y aprender lo que se debe y no se debe hacer en un país. Ese gesto sencillo evita sobresaltos y hace el trayecto más cómodo. El mundo es diverso, y respetar sus reglas es el primer paso para ser un invitado bien recibido y no un turista mal educado. Es una pequeña inversión que se traduce en tranquilidad.