05:41 24-12-2025
Nidos comestibles en Phi Phi: tradición, riesgo y la sopa de nido de ave
Descubre cómo en las islas Phi Phi se recolectan los valiosos nidos comestibles de salangana: un oficio de alto riesgo y tradición, base de la sopa asiática.
En el corazón del mar de Andamán, en las islas Phi Phi, los habitantes se dedican a uno de los oficios más arriesgados y singulares de la región: la recolección de nidos comestibles de ave. Es un modo de ganarse la vida y, al mismo tiempo, una tradición que sigue latiendo, sostenida por una demanda constante en la gastronomía mundial.
¿Por qué valen tanto estos nidos?
Los nidos pertenecen a salanganas, pequeñas aves marinas que no usan ramas ni hojas: construyen su refugio únicamente con saliva endurecida. Este material natural, rico en proteínas, lleva siglos apreciándose en la medicina asiática. En China, sirve de base a una sopa célebre, considerada un manjar y un tónico para la juventud.
El precio por kilogramo en el mercado internacional puede llegar a varios miles de dólares; de ahí que en Tailandia la recolección se haya convertido en un negocio con siglos de historia.
¿Cómo se realiza la recolección?
El trabajo es realmente peligroso. Los nidos se adhieren a las bóvedas altas de cuevas y a cornisas estrechas que solo se alcanzan con equipos específicos. Los recolectores locales, apoyados en escaleras de cuerda y pértigas de bambú, trepan a decenas de metros. Un solo error puede ser fatal. En el archipiélago de Phi Phi, el oficio se practica desde hace siglos.
Pero una extracción sin control puede poner en riesgo a las poblaciones de salangana. Para evitar la sobreexplotación, en algunas zonas se limita la frecuencia de la recolección. Mantener el equilibrio entre la tradición y la protección es delicado: la atracción del oficio es evidente, y también lo son las consecuencias de excederse.
La sopa de nido de ave
Uno de los platos más conocidos preparados con estos nidos es una sopa especialmente popular en China, Hong Kong y Singapur. Los nidos se remojan, se enjuagan y luego se cuecen a fuego lento en caldo de pollo o en agua, a veces con azúcar o jengibre. Muchas personas creen que fortalece el sistema inmunitario, mejora la piel y favorece la longevidad. Los estudios científicos no confirman estos efectos de forma inequívoca; en gran medida todo descansa en la tradición y en la confianza en los alimentos naturales.