01:57 24-12-2025
Autos clásicos en La Habana: ingenio cubano, identidad y futuro
Descubre la historia de los autos clásicos en La Habana, el ingenio de los mecánicos cubanos y su papel en el turismo. Un icono de Cuba que resiste al tiempo.
La Habana evoca fachadas luminosas, callejuelas estrechas, ritmos que laten y, por supuesto, esos venerables automóviles. Los coches de todos los colores dejaron de ser mero transporte: se convirtieron en un emblema cubano. Pero tras el cromo reluciente hay una historia con sus propios desvíos.
Cómo los autos estadounidenses se integraron en Cuba
En las décadas de 1940 y 1950, La Habana vivía un gran impulso. Cuba comerciaba activamente con Estados Unidos, y la isla se llenó de los modelos más recientes de Chevrolet, Ford, Buick y Cadillac. La ciudad se parecía a una sala de exposición al aire libre.
Todo cambió después de la revolución de 1959. Las nuevas autoridades frenaron la iniciativa privada, y el embargo estadounidense cortó el suministro de autos y repuestos. A los dueños no les quedó otra que mantener con vida los vehículos mediante reparaciones y mucha inventiva. De esa presión nació un oficio auténtico de restauración, que todavía hoy mantiene estas máquinas en movimiento.
Los mecánicos cubanos son verdaderos maestros
Los propietarios aprendieron a improvisar. Las piezas originales desaparecieron hace tiempo, así que los cubanos empezaron a adaptar componentes de otros vehículos. Un Cadillac de los años cincuenta puede llevar partes de un Volga soviético, mientras que un Buick podría funcionar con un motor de un camión chino. Cada coche es un mosaico armado con piezas dispares, y aun así el encanto se mantiene intacto.
Los clásicos son más que un medio de transporte
Hoy estos autos forman parte del tejido cultural de Cuba. El gobierno prohíbe exportarlos, consciente de su valor para el país. La Habana se percibe como una exposición permanente al aire libre, donde decenas de relucientes clásicos desfilan en tonos vivos que van del turquesa al escarlata. Para los visitantes, subirse a uno no es solo una foto bonita: es una manera de entender el carácter de la ciudad sobre la marcha.
El futuro de los clásicos habaneros
Aun con su popularidad, el panorama sigue siendo incierto. Cada año complica el mantenimiento, y ni siquiera los mecánicos más hábiles pueden estirar indefinidamente la vida de estas máquinas.
En los últimos años, autos modernos —en su mayoría de China y Rusia— han aparecido en las calles habaneras. Están cambiando el aspecto de la ciudad, aunque es poco probable que releguen por completo a los veteranos.
Los clásicos de La Habana son un pedazo del alma de la ciudad. Tras décadas de estrechez económica y desafíos mecánicos, siguen cautivando a residentes y viajeros. Mientras estos iconos compartan la calzada con la brisa marina y la música, La Habana conservará ese rostro inconfundible y singular.