17:44 22-12-2025
Cómo se construye y se vive el Icehotel de Jukkasjärvi
Descubre el Icehotel de Jukkasjärvi, Suecia: cómo nació, cómo se construye con hielo del río Torne y qué te espera dentro. Arte efímero, eco y noches a -5°C
Cada invierno, en el pequeño pueblo sueco de Jukkasjärvi, se alza un castillo de puro hielo y nieve: el Icehotel. Con la primavera, desaparece sin dejar rastro. ¿Cómo es posible?
¿Cómo empezó todo?
La idea de un hotel de hielo nació por casualidad. En 1989, Jukkasjärvi acogió una exposición de esculturas de hielo y un visitante decidió pasar la noche en aquel insólito “recinto”. El experimento funcionó y pronto apareció el primer edificio donde dormir entre paredes heladas. Aquel primer salto de curiosidad marcó el tono de todo lo que vendría.
Desde entonces, el Icehotel se reconstruye desde cero cada año. Es más que un alojamiento: es un gran proyecto artístico al que llegan creadores y diseñadores de todo el mundo para tallar verdaderas obras en hielo. El resultado se siente tanto hotel como museo temporal.
¿Cómo se construye el hotel de hielo?
La obra empieza mucho antes del invierno. En primavera, cuando el hielo del río Torne se vuelve grueso y cristalino, se corta en grandes bloques. Esos bloques se guardan en cámaras frigoríficas hasta que llega el momento.
En noviembre, artistas, arquitectos y constructores empiezan a levantar la estructura. Usan no solo hielo, sino también una mezcla especial de nieve y hielo que refuerza los muros. En diciembre, el hotel abre a los huéspedes. El calendario es ajustado y deja poco margen de error; precisamente esa tensión forma parte de su atractivo.
¿Qué hay dentro?
En el interior del Icehotel, la temperatura ronda los -5 °C, y aun así quedarse a dormir es, en realidad, la idea. Las camas son de hielo y se cubren con cálidas pieles de reno. A los huéspedes se les entregan sacos de dormir especiales para mantener a raya el frío. Suena austero, pero la comodidad está sorprendentemente bien pensada.
Más allá de las habitaciones, hay un bar de hielo donde las bebidas se sirven en vasos tallados en hielo, e incluso una capilla de hielo donde se celebran bodas. Pocos lugares convierten el frío en ceremonia con tanta convicción.
Si quieres vivir la experiencia en verano, también es posible. Una ala dedicada, Icehotel 365, funciona todo el año gracias a un sistema de refrigeración alimentado por el sol: un giro lógico en el que la luz solar protege el hielo.
¿Adónde va el hotel?
Cuando regresa el sol primaveral, el hotel simplemente se derrite. El agua vuelve al río Torne y no queda más que recuerdos y fotografías. Hay una honestidad serena en ese final, como si el edificio se despidiera siguiendo las reglas de la naturaleza.
Ese ciclo natural hace único al Icehotel. Es un proyecto respetuoso con el entorno que no genera residuos ni daña el medio ambiente. En tiempos de exceso, esa contención resulta verdaderamente refrescante.